Por Dra. Rut Gómez de Segura (Ginecóloga colegiada - 28/2908776).
Los estrógenos son hormonas que suelen asociarse con la feminidad. Pero su papel va mucho más allá de su influencia en el desarrollo del carácter sexual, sino que participan en momentos muy importantes para la fertilidad femenina como la regulación del ciclo menstrual, la ovulación o la preparación del útero para el embarazo.
Además, en tratamientos de fertilidad, el equilibrio de los estrógenos en el cuerpo es imprescindible para que el endometrio esté receptivo y preparado para acoger al embrión, algo fundamental para que se produzca el embarazo.
Los estrógenos son un grupo de hormonas sexuales que se producen principalmente en los ovarios, aunque también pueden generarse, en menor cantidad, en las glándulas suprarrenales y el tejido adiposo. En este grupo, el estradiol es el más activo y el que desempeña un papel más importante en la fertilidad femenina.
Durante la primera mitad del ciclo menstrual, los niveles de estradiol aumentan progresivamente a medida que los folículos ováricos van madurando. Este ascenso estimula el crecimiento del endometrio, haciéndolo más grueso y rico en vasos sanguíneos. Y es que la correcta preparación del endometrio es fundamental para que, llegado el momento, el embrión pueda implantarse con éxito.
Pero, si hablamos de tratamientos de fertilidad, como la fecundación in vitro, los estrógenos tienen una misión fundamental: preparar el útero para recibir al embrión. Durante la estimulación ovárica, los estrógenos se monitorizan cuidadosamente, ya que sus niveles indican el grado de respuesta del organismo al tratamiento.
Posteriormente, en el proceso de preparación endometrial, especialmente en los ciclos de transferencia de embriones congelados, se administra estradiol de forma controlada para reproducir de manera artificial las condiciones hormonales de un ciclo natural.
Si la estimulación ovárica se ha desarrollado adecuadamente y los niveles de estrógenos son óptimos, el endometrio adquiere el grosor y la estructura necesarios para que se produzca la implantación del embrión. Por el contrario, si los niveles son insuficientes, el revestimiento endometrial puede estar delgado o poco receptivo, lo que reduce las posibilidades de éxito del tratamiento.

El papel de los estrógenos va más allá de su influencia en la fertilidad femenina. Contribuyen, por ejemplo, al mantenimiento de la masa ósea, al equilibrio del colesterol, al estado de ánimo y a la salud cardiovascular. Cuando sus niveles disminuyen, como ocurre durante la menopausia o en determinados trastornos hormonales, pueden aparecer síntomas como:
Sin embargo, cuando los niveles de estrógenos son excesivamente altos, asociados a condiciones médicas como el síndrome del ovario poliquístico o a tratamientos hormonales, también puede provocar ciertos desequilibrios hormonales, como ciclos irregulares o retención de líquidos.

Una buena alimentación puede influir de manera positiva en la regulación natural de los estrógenos. Algunos alimentos contienen fitoestrógenos, compuestos vegetales con una estructura similar a la de los estrógenos humanos, que pueden ayudar a mantener su equilibrio.
Entre los alimentos con fitoestrógenos, destacan:
Por eso, los expertos recomiendan mantener una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables, ya que esto no solo favorece la salud hormonal, sino que también mejora la función metabólica y el bienestar general, aspectos muy importantes que hay que tener en cuenta cuando se está buscando un embarazo.