Por Dra. Rut Gómez de Segura (Ginecóloga colegiada - 28/2908776).
Se denomina estimulación ovárica a la administración de un tratamiento hormonal para aumentar la cantidad de óvulos que produce una mujer. Este tratamiento se lleva a cabo cuando se realiza un tratamiento de fertilidad o bien una donación de óvulos. Con ello, aumentamos las posibilidades de embarazo.
El objetivo de la estimulación ovárica es conseguir que todos los folículos ‘’reclutados’’ en un ciclo natural maduren en lugar de degradarse. Esto permite resumir en un solo ciclo lo que produce una mujer en un año. El tratamiento se lleva a cabo con las mismas hormonas que produce la mujer, aunque elaboradas de manera sintética.
La estimulación ovárica se realiza en la mayoría de tratamientos de fertilidad, como la fecundación in vitro FIV o la inseminación artificial (IA). En el caso de ovodonación el proceso se realizará sobre la donante de óvulos. Además, la estimulación ovárica también supone un procedimiento esencial previo a la vitrificación de óvulos los tratamientos de preservación de la fertilidad.

La estimulación debe comenzar en los primeros 3 días de la menstruación y suele durar entre 10 y 14 días. La duración puede variar dependiendo del protocolo usado y de la respuesta de cada paciente al tratamiento hormonal.
Estos son los pasos de la estimulación ovárica:
El primer paso será realizar una primera consulta con un especialista en fertilidad, el cual llevará a cabo una revisión médica general. El experto evaluará los requisitos de la paciente y recomendará el tipo de estimulación ovárica más adecuado para el tratamiento de fertilidad. En esta consulta se realizará una ecografía basal inicial.
Seguimos proporcionando hormona foliculoestimulante FSH al cuerpo mediante inyecciones subcutáneas. Con ello conseguimos que el resto de los folículos (a parte del dominante) sigan madurando en lugar de degradarse.
Seleccionar más de un folículo nos permite acceder a un mayor número de ovocitos en el tiempo de un solo ciclo. Así contamos con más ocasiones para realizar fecundación in vitro y obtener más embriones que puedan dar lugar al embarazo.
Mediante la punción ovárica se reclutan los folículos del ovario que potencialmente pueden producir un óvulo en ese ciclo. Si comenzásemos la estimulación más tarde, estos folículos comienzan a degradarse y dejan de ser útiles.
Durante este proceso se aspira el líquido de los folículos para obtener los óvulos. Se realiza bajo anestesia y es un proceso de corta duración e indoloro. La punción se programa entre 34-36 horas después de la inyección final de la hormona gonadotropina coriónica humana hCG.
La interacción hormonal entre el hipotálamo, la hipófisis y los ovarios regula el funcionamiento del sistema ovárico. Este eje hormonal se activa con la llegada de la pubertad. Es un sistema de comunicación que permite regular los ciclos menstruales femeninos, y en el que el lenguaje utilizado son las hormonas.
La hormona liberadora de gonadotropina GnRH es segregada por el hipotálamo. Esta hormona actúa sobre la hipófisis indicándole que es el momento de que segregue dos hormonas, la LH y la FSH. Estas dos últimas son las causantes de la ovulación y estimulan la secreción de las hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) por parte de los ovarios.

La producción de la hormona foliculoestimulante FSH se inicia con la llegada de la pubertad. Esta hormona induce el crecimiento de los folículos ováricos dormidos o inactivos. En condiciones normales, aunque se reclutan varios folículos en cada ciclo menstrual, solamente uno de ellos logrará llegar a la ovulación. Este folículo dominante liberará su ovocito y provocará la degradación del resto de folículos.
Cada mujer nace con una reserva ovárica limitada, es decir una cantidad finita de células que se convertirán en óvulos. No está en la naturaleza del cuerpo humano gastar más de lo necesario. Por eso, no es normal en las mujeres generar más de un óvulo por ciclo. Así, las que tienen por sí mismas mellizos o gemelos son realmente inusuales.
La ovulación va acompañada de la producción de estrógenos y progesterona. Un alto nivel de estrógenos en sangre indica a la hipófisis de que tiene que frenar la producción de FSH, ya que la ovulación ya se ha producido.
Al mismo tiempo, los estrógenos ayudan a que el endometrio (capa interna del útero) se haga cada vez más grueso. Se prepara para recibir a un posible embrión, fruto de la fecundación del óvulo liberado.
Hay determinadas ocasiones en las que el funcionamiento ovárico no es correcto o existen obstáculos que dificultan el encuentro entre óvulo y espermatozoide. En estos casos resulta conveniente extraer los óvulos del cuerpo de la mujer mediante la punción ovárica para fecundarlos en laboratorio. Este proceso necesita de una estimulación ovárica previa.
Las hormonas administradas son completamente seguras, porque son las mismas que produce naturalmente la mujer. Sin embargo, es cierto que se administran estas hormonas en una cantidad mayor a la producida naturalmente en un ciclo menstrual. Esto provoca una serie de efectos secundarios de los que conviene estar informada. Cada caso es único, y por eso cada mujer responderá de manera distinta al tratamiento.
Los efectos secundarios más comunes son:
Son efectos secundarios temporales que se deben normalmente al aumento del tamaño del ovario a raíz del tratamiento. En cualquier caso, una reacción exagerada o la aparición de síntomas graves puede ser motivo de consultar al médico, que adaptará el tratamiento a su situación.