La congelación de esperma o vitrificación de semen es una técnica avanzada de criopreservación que permite congelar espermatozoides a temperaturas extremadamente bajas (-196ºC) para mantenerlos viables y funcionales durante un período prolongado. A diferencia de la congelación tradicional, la vitrificación evita la formación de cristales de hielo y el uso de alta concentración de crioprotectores, que pueden dañar las células.
Esta técnica es especialmente útil para hombres que desean preservar su fertilidad antes de someterse a tratamientos médicos que podrían afectar su capacidad de concebir en el futuro, como la quimioterapia o la radioterapia.
La congelación de esperma y óvulos permite almacenar gametos a muy bajas temperaturas para su uso futuro. Este procedimiento es muy importante para muchas personas y parejas que se enfrentan a dificultades para concebir de manera natural.
La criopreservación se utiliza ampliamente en reproducción asistida para preservar gametos y embriones para su uso futuro. En nuestro laboratorio, la criopreservación de espermatozoides se utiliza para conservar muestras de semen para futuros tratamientos de fertilidad en condiciones cuidadosamente controladas.
Para el equipo de IVF-Life es imprescindible proporcionar a los pacientes los últimos avances en fertilidad. Por ello, la vitrificación de semen es una novedosa técnica apoyada en la más avanzada tecnología, lo que permite aumentar las tasas de embarazo.
Como los espermatozoides son células pequeñas y con poco volumen en su interior, la congelación de semen se realiza lentamente, lo que impide que se formen cristales que perjudiquen su estructura interna.
Después de la consulta inicial se lleva a cabo la recogida de la muestra se semen. Si el paciente no puede producir semen mediante en método natural, se podría utilizar una técnica alternativa, como la extracción directa de esperma mediante aspiración o biopsia testicular.
Una vez obtenida la muestra de semen, se analiza en el laboratorio para evaluar la cantidad y calidad de los espermatozoides. Se añaden crioprotectores al semen para proteger los espermatozoides durante el proceso de congelación.
La muestra se enfría de manera gradual hasta alcanzar la temperatura de -196ºC.
Los espermatozoides congelados se almacenan en bancos de semen que están perfectamente custodiados y donde pueden permanecer viables durante muchos años para utilizarlos cuando el paciente los necesite.
La congelación de esperma se utiliza comúnmente en procedimientos de reproducción asistida como la fecundación in vitro (FIV) o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides. En estos tratamientos, el esperma congelado puede ser descongelado y utilizado para fertilizar los óvulos en caso de que no haya resultado positivo en el intento en fresco.
El uso de este esperma congelado ha demostrado ser tan efectivo como el uso de esperma en fresco, por lo que es un procedimiento habitual. En la misma línea, la vitrificación se utiliza también en el caso de los donantes de semen, que lo que lo hacen de forma altruista y ayuda a parejas y madres solteras a conseguir un embarazo.
El semen puede conservarse congelado durante largos periodos de tiempo en condiciones adecuadas, ya que se almacena en nitrógeno líquido a temperaturas muy bajas (-196ºC). El tiempo de conservación no afecta a la calidad de la muestra, siempre que se mantengan correctamente las condiciones de almacenamiento.
Tanto la congelación como la posterior descongelación del semen puede provocar la pérdida de algunos espermatozoides, pero las muestras que se conservan adecuadamente pueden utilizarse posteriormente en tratamientos de reproducción asistida. La congelación no implica una reducción de las tasas de éxito, que dependen de múltiples factores relacionados con la calidad de la muestra, el tratamiento y las características de cada paciente.