Ser madre soltera por elección es una opción cada vez más frecuente. Gracias a las técnicas de reproducción asistida, muchas mujeres pueden tener un hijo sin pareja mediante tratamientos como la inseminación artificial o la fecundación in vitro con semen de donante. Desde hace unos años se ha producido un aumento en los tratamientos de fertilidad para mujeres solteras, llegando a alcanzar el 10 % de los tratamientos totales.
Esta tendencia se debe al derribo de barreras y tabús, sumado al retraso que existe en nuestra sociedad para buscar el primer hijo.
Gracias a las avanzadas técnicas de reproducción asistida que existen, y dentro de los límites de edad que estipula la comunidad médica, llegar a ser madre en solitario es una realidad. Así es como los modelos de familia están cambiando, un ejemplo de ello son las familias monoparentales.
TRATAMIENTOS
Antes de elegir el tratamiento de fertilidad más adecuado es importante realizar un correcto análisis del estado de la fertilidad de la futura mamá en solitario. No todas las técnicas y tratamientos tienen las mismas posibilidades de éxito en todas las pacientes.
La fecundación in vitro o FIV permite la fecundación del óvulo y el espermatozoide en el laboratorio.
Mediante punción ovárica se extraen los ovocitos de la futura madre para ser fecundados con el semen del donante. Esta técnica requiere una estimulación ovárica para obtener un número de ovocitos adecuado que garantice el éxito del tratamiento.
La inseminación artificial es una técnica sencilla y poco invasiva que supone depositar una cantidad de espermatozoides, previamente capacitados en el laboratorio, dentro del útero materno en el momento de la ovulación.
El objetivo es que se produzca el encuentro entre óvulo y los espermatozoides para aumentar así las posibilidades de embarazo. A diferencia de la fecundación in vitro la fecundación se produce en las trompas de falopio.
La doble donación de gametos consiste en utilizar óvulos y semen de donantes anónimos para ayudar a las pacientes a lograr un embarazo.
La adopción de embriones es un tratamiento de fertilidad mediante el cual un embrión criopreservado se transfiere al útero de una mujer receptora con el objetivo de conseguir el embarazo.
La embrioadopción permite adoptar embriones de gran calidad donados por otras personas que ya han cumplido su deseo de formar una familia. Por ello, este tratamiento se ha convertido en una solución reproductiva eficaz para las pacientes que desean acceder a embriones de calidad sin pasar por la estimulación ovárica.
En IVF-Life tendrás una primera visita de fertilidad con el médico especialista especialmente asignado para ti. En ese primer encuentro conocerás a todo el equipo que estará volcado en conseguir un objetivo común: que seas mamá.
Algo importante a considerar es la reserva ovárica. Se trata de la cantidad y la calidad de ovocitos de la paciente. La reserva ovárica disminuye con la edad, según los especialistas más allá de los 35 años la cantidad y calidad de los ovocitos desciende de manera notoria.
Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta cuando una mujer decide formar una familia en solitario es que esta decisión suele tomarse en torno a los 38 años o incluso más tarde, una edad en la que la probabilidad de lograr un embarazo mediante inseminación artificial es considerablemente menor. Para evaluar la reserva ovárica de la paciente, realizamos un chequeo completo de la fertilidad femenina, un paso crucial que se realiza durante la primera consulta. Se tienen en cuenta varios parámetros como la edad, el número de folículos antrales y los niveles de AMH (hormona antimülleriana).
No obstante, una vez tengamos todas las pruebas necesarias, el médico especialista en fertilidad decidirá el tratamiento que mejor se adapte a las necesidades de la paciente. Tras esto, será el momento para uno de los pasos que más preguntas suscita: la selección del donante perfecto.
Cada vez más mujeres deciden formar una familia en solitario por elección. Aunque las circunstancias personales pueden ser muy diferentes, comparten el deseo de emprender su propio proyecto de maternidad y formar una familia.
No existe un único perfil de madre soltera por elección. Cada mujer llega a esta decisión en un momento y por unas circunstancias diferentes. Para muchas, se trata de una decisión meditada que forma parte de su proyecto de vida y que afrontan contando con el apoyo de familiares, amigos u otras personas de su entorno.
Decidir ser madre en solitario supone asumir un proyecto que puede plantear retos diferentes a los de la maternidad en pareja. Por ello, contar con una red de apoyo puede ser de gran ayuda durante el proceso y la crianza. En cualquier caso, el deseo de formar una familia y el compromiso con la maternidad no dependen del número de personas que formen el núcleo familiar.
RESUELVE TUS DUDAS
La donación es un acto solidario, altruista y anónimo.
La identidad del donante se mantiene confidencial conforme a la legislación española. En los supuestos y con el alcance previstos legalmente, pueden facilitarse datos generales que no permitan identificarlo. Las condiciones concretas de acceso a esa información deben consultarse con el centro.
Por otro lado, para garantizar la salud del futuro bebé, se realizan exhaustivos estudios al donante de semen como son los seminogramas avanzados y analíticas en sangre, para asegurarnos de que son aptos para donar.
Una vez que el donante se considera apto para la donación, la elección del donante se realizará siguiendo criterios fenotípicos similares a la futura mamá. Es decir, que compartan rasgos físicos como: altura, corpulencia, color de piel, pelo, ojos, etc.
Hoy en día, gracias a la medicina reproductiva cada vez son más mujeres las que deciden formar su familia monoparental. Un proceso que sabemos que es difícil, pero, sobre todo, es un proceso valiente y que cambiará su vida.
En IVF-Life contamos con grandes especialistas en el sector de la reproducción para ayudarte a conseguir un objetivo en común: que seas mamá.
No existe un límite de edad diferente por el hecho de ser una mujer soltera. La posibilidad de realizar un tratamiento depende, no obstante, de la edad, el estado general de salud, la reserva ovárica, los riesgos asociados al embarazo y los criterios médicos de la clínica. Cada caso debe valorarse de manera individual antes de recomendar un tratamiento.