Por Dr. Manuel Izquierdo (Ginecólogo colegiado - 280308601).
La fertilidad es un tema fundamental en la vida de muchas personas, especialmente para las que tienen pensado formar una familia. Sin embargo, la capacidad de concebir no siempre es igual para todos. La fertilidad se define como la capacidad de una persona para concebir y tener hijos de manera natural. En las mujeres, esto implica, entre otras cosas, la ovulación regular y un útero saludable.
En los hombres, la producción de espermatozoides sanos y funcionales. Aunque es algo que muchos damos por sentado, la fertilidad puede variar mucho entre las personas y está influenciada por numerosos factores.
Cada caso es diferente y, por eso, necesita un estudio personalizado. No existe una causa común y, en ocasiones, ni siquiera tiene una explicación, pero la ciencia y la investigación en reproducción asistida consiguen cada día mejores resultados.
Las causas de la infertilidad pueden ser muy variadas. Existen factores genéticos, biológicos o ambientales que pueden provocar una pérdida o reducción de la fertilidad en las personas. Algunos nacen con condiciones que afectan a su capacidad reproductiva, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) en mujeres o problemas de producción de esperma en hombres.
También influyen, por supuesto, la edad, el estilo de vida y la salud general. Incluso cuando todo parece estar bien desde un punto de vista médico, el camino hacia la concepción natural puede ser diferente para cada individuo o pareja.
Como ya se ha comentado, cada persona es diferente y, por tanto, no existe una fórmula concreta para determinar qué ha provocado la infertilidad. Pero es cierto que existen una serie de factores que pueden inducir a una reducción de la capacidad fértil de las personas.
Aunque algunos factores no pueden modificarse, como la edad o ciertas condiciones genéticas, hay medidas que pueden mejorar la fertilidad o, al menos, cuidarla y mantenerla. Por ejemplo, hay cosas sencillas como mantener un peso saludable o llevar una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y grasas saludables, pueden mejorar la salud reproductiva.
Por supuesto, es muy importante reducir o eliminar el consumo de alcohol, tabaco y drogas y controlar el estrés para favorecer la fertilidad. Además, es muy conveniente realizar chequeos médicos para que los especialistas en puedan identificar y tratar posibles problemas de fertilidad antes de que se agraven o se vuelvan irreversibles.

Cuando no es posible la concepción de manera natural, la medicina reproductiva puede ser la solución para conseguir el embarazo. De forma general, se recomienda acudir a los especialistas en fertilidad cuando una pareja lleva un año manteniendo relaciones sexuales sin protección y no se ha producido el embarazo.
Entre las técnicas más utilizadas, encontramos algunos tratamientos como:
Pero también se pueden llevar a cabo otras técnicas más especializadas como la donación de óvulos o esperma en casos de problemas con la calidad de los gametos de uno de los progenitores, la adopción de embriones donados por otras parejas o técnicas más complejas para casos difíciles.
La fertilidad no es solo un tema biológico, sino también emocional y social. Las expectativas culturales, la presión social y los sentimientos asociados al deseo de tener hijos pueden convertirse en todo un reto para muchas personas. Por eso, es importante abordar este tema con sensibilidad, empoderando a las personas con información y apoyo.
Doctor Oliver Pack, especialista en reproducción asistida de IVF-Life Alicante