Por Dr. Llanos Medrano.
Son muchos los tratamientos de reproducción asistida que requieren una donación de semen, tanto en ciclos de fecundación in vitro realizados en parejas como en procesos para mujeres que deciden ser madres en solitario. En todos estos casos, la calidad y seguridad de las muestras donadas es lo más importante.
Este proceso se desarrolla bajo un marco normativo estricto y con controles médicos avanzados que garantizan la máxima fiabilidad para los pacientes. “El objetivo es que cada muestra utilizada en un tratamiento reproductivo cumpla unos estándares de seguridad absoluta, desde la evaluación inicial del donante hasta la liberación final de la muestra”, señala la doctora Paloma Baviera, ginecóloga experta en reproducción asistida de IVF-Life Alicante.
La legislación española establece un sistema muy preciso en torno a la donación de gametos. En nuestro país, la donación es anónima por ley, y está altamente supervisada según unos protocolos que regulan quién puede donar, qué pruebas deben realizarse y de qué modo deben documentarse las muestras.
Uno de los puntos que marca la normativa es que un mismo donante no puede originar más de 6 recién nacidos en todo el territorio nacional. Esta limitación tiene como finalidad evitar coincidencias genéticas en la población y garantizar un uso controlado de cada donante.
“El marco legal español es muy claro y a la vez muy protector. Nos permite trabajar con tranquilidad y ofrecer a las pacientes una seguridad que es imprescindible en este tipo de tratamientos”, apunta la doctora Baviera. En este sentido, ha querido recordar que España cuenta con una herramienta de control clave como es el Sistema de Información de Reproducción Humana Asistida (SHIRA), un registro nacional que recoge todas las donaciones y todos los tratamientos que utilizan gametos donados.
Gracias a este sistema, es posible llevar un seguimiento exacto del número de recién nacidos derivados de cada donante y aplicar medidas de biovigilancia, ya que cada donante tiene asignado un código único dentro del sistema. Si surge cualquier sospecha de problema genético o sanitario, las muestras y embriones vinculados se bloquean de inmediato.
“SHIRA es una red de seguridad imprescindible y una garantía para las pacientes y para el sistema en su conjunto que nos permite actuar con celeridad si se descubre cualquier anomalía que pueda afectar la calidad de estos gametos”, explica la doctora Paloma Baviera.

Los donantes de semen pasan por un proceso de selección riguroso, enfocado en descartar riesgos y garantizar que las muestras sean completamente aptas para su uso clínico. La evaluación incluye una revisión del estado general de salud y un estudio completo de infecciones de transmisión sexual (ITS), así como otros estudios para comprobar la calidad seminal y valorar el cariotipo. También se exploran antecedentes familiares de enfermedades hereditarias, psiquiátricas y cáncer, así como enfermedades endocrinas, entre otras.
Este estudio, además, se completa con la comprobación de compatibilidad genética entre donante y paciente, una medida clave para minimizar el riesgo de enfermedades recesivas hereditarias. “El estudio genético no busca seleccionar características físicas del futuro bebé, sino garantizar que no existe riesgo de transmisión de patologías recesivas. Es una herramienta de prevención, no de elección estética”, aclara Baviera.
La actualización normativa de 2024, centrada en en la Guía de Inspección para centros RHA y la Orden SND/606/2024, introdujo una garantía adicional: ningún donante europeo puede utilizarse en España si no cumple íntegramente los requisitos exigidos por la legislación nacional y no está autorizado por las autoridades sanitarias. Esto implica que las muestras importadas deben someterse a los mismos procedimientos que los donantes locales.
“El compromiso de las clínicas españolas es que todas las muestras que utilizamos vengan de donde vengan, deben cumplir exactamente los mismos estándares. No hacemos ni podemos hacer excepciones”, destaca la doctora Baviera, que añade que “sabemos que la confianza es esencial, y por eso trabajamos con un sistema en el que nada se deja al azar. Cada paso está pensado para ofrecer seguridad clínica y tranquilidad a quienes dan el paso de iniciar un tratamiento reproductivo”.
Uno de los aspectos que más interés genera entre las pacientes es la selección del donante. En España la donación es total y absolutamente anónima, pero además la normativa exige que las clínicas elijan un donante cuyas características físicas, como el color de ojos, el color del pelo, la complexión o la estatura, sean lo más similares posible a las de la receptora. Este criterio no tiene un fin genético, sino social y emocional. El objetivo es favorecer que el futuro bebé comparta rasgos con la mujer que va a gestarlo y criarle, de modo que la experiencia familiar se desarrolle con total naturalidad.
A esa valoración física se suma también un estudio de la compatibilidad genética entre la paciente y el donante. Antes de asignar una muestra, se comparan los paneles de portadores de ambos para descartar coincidencias que puedan derivar en enfermedades hereditarias recesivas. Es una medida preventiva fundamental, ya que añade una capa adicional de seguridad clínica.