Por Dr. Oliver Pack (Médico colegiado - 030308944).
Según el último informe del Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III sobre la vigilancia epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual en España, se ha observado un incremento generalizado en todas las ITS vigiladas, especialmente la gonorrea y la Chlamydia trachomatis.
El mismo informe destaca que este aumento se ha notado especialmente en la franja de edad de 15 a 24 años.
Durante 2023 se notificaron un total de 88.602 casos de infecciones de transmisión sexual: la gonorrea ha aumentado alrededor del 43% entre 2021 y 2023, la sífilis un 24% y la clamidia ha crecido un 20,7% anual entre 2016 y 2023.
Pero, más allá del perjuicio general para la salud que puede suponer contraer una ITS, ¿Cómo afectan estas enfermedades a la fertilidad?

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden tener un impacto muy importante en la fertilidad de la mujer, especialmente si no se detectan y tratan a tiempo. La clamidia y la gonorrea, por ejemplo, pueden causar enfermedad inflamatoria pélvica, que puede llevar a la formación de cicatrices y adherencias que bloquean las trompas de Falopio, impidiendo que el óvulo y el espermatozoide se encuentren.
Por su parte, la sífilis puede causar complicaciones durante el embarazo, dando lugar a abortos espontáneos o partos prematuros. Y el Virus del Papiloma Humano (VPH) puede ser el causante de cambios celulares en el cuello uterino que, si no se tratan, pueden evolucionar a cáncer cervical.
En el caso de los hombres, la clamidia y la gonorrea pueden causar inflamación del epidídimo (epididimitis) y de los testículos (orquitis), lo que puede dañar los tejidos y afectar la producción de esperma. Además, esta inflamación, si se presenta de forma crónica, puede llevar a la obstrucción de los conductos que transportan el esperma, impidiendo su salida de forma adecuada.
El Virus del Papiloma Humano VPH puede provocar alteraciones en el semen, afectando a la calidad del esperma, y la sífilis y el herpes genital pueden causar inflamación y cicatrización en los órganos reproductores, lo que puede afectar la producción y la calidad del esperma.
La mejor forma de cuidar nuestra salud y nuestra fertilidad es prevenir este tipo de enfermedades. El uso de preservativos y la vacunación reduce mucho el riesgo de contraerlas, pero también es importante realizar pruebas de forma regular para la detección de las ITS, especialmente cuando se tiene más de una pareja sexual.

También es importante evitar conductas de riesgo como no compartir agujas, que pueden transmitir infecciones como el VIH y la hepatitis, o utilizar lubricantes adecuados, a base de agua o silicona, para evitar que se rompa el condón durante el sexo.
Por supuesto, la detección temprana de estas enfermedades es crucial para proteger la fertilidad, tanto en hombres como en mujeres. Contar con un tratamiento oportuno puede prevenir complicaciones graves de la enfermedad, mejorando la calidad seminal y la salud de los óvulos, así como disminuir el riesgo de transmisión a otras personas.
Las técnicas de reproducción asistida pueden ser muy útiles para personas con infecciones de transmisión sexual. La fecundación in vitro (FIV), por ejemplo, permite la separación y tratamiento de los gametos (óvulos y espermatozoides) en un entorno controlado, minimizando así el riesgo de transmisión de la infección.
Además, la microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), que implica la inyección directa de un espermatozoide en un óvulo, es especialmente útil cuando la calidad del esperma está comprometida debido a una ITS.
Por otro lado, el lavado de semen se utiliza en casos de infecciones como el VIH, eliminando las partículas virales del esperma antes de la inseminación.
Latifa Aboulmajd, ginecóloga experta en medicina reproductiva de IVF-Life Alicante.