Por Dra. Nina Reshota (Médica colegiada - 03-0314542).
Las relaciones sociales han evolucionado a lo largo de los años y, con ellas, los modelos de pareja y de familia. Existen, además de las tradicionales, las familias monoparentales (con un solo padre o una sola madre) y, las familias con padres del mismo sexo.
Es por eso que la reproducción asistida se ha convertido en una pieza fundamental para la maternidad en parejas del mismo sexo.

La maternidad compartida en parejas homosexuales formadas por dos mujeres permite que puedan compartir el proceso de gestación y reproducción de manera activa. En este modelo, ambas participan en el proceso de tener un hijo a través de un procedimiento de reproducción asistida en parejas homosexuales.
Una de las técnicas más utilizadas es el Método ROPA, que permite que ambas mujeres contribuyan biológicamente al proceso de gestación, una de ellas aportando su óvulo y la otra gestando al bebé. Este concepto rompe con los modelos tradicionales de maternidad, ofreciendo una vía para que ambas mujeres estén involucradas biológicamente en la crianza desde el inicio.
Estas son las opciones de reproducción asistida para parejas de mujeres:
En la inseminación artificial, el esperma de un donante es introducido en el útero de una de las mujeres de la pareja. Es una técnica simple que facilita la concepción sin necesidad de una relación sexual.
La fecundación in vitro consiste en extraer óvulos de una de las mujeres, fecundarlos en el laboratorio con esperma de un donante y luego transferir los embriones resultantes al útero.
El Método ROPA es una técnica de reproducción asistida que permite a dos mujeres participar activamente en el proceso biológico de tener un hijo. En este método, una de las mujeres aporta sus óvulos, que son fecundados con el semen de un donante, mientras que la otra mujer lleva a cabo la gestación del futuro bebé en su útero. Esto significa que dos madres pueden tener un hijo biológico, ya que una de ellas es la madre genética y la otra es la madre gestante, consiguiendo así un embarazo compartido.

El objetivo de esta técnica de reproducción asistida es que ambas mujeres contribuyan de manera significativa en la concepción y gestación del bebé. El proceso se divide en diferentes fases:
El bebé solo tendrá los genes de la madre que aporta el óvulo y del donante de semen. La otra madre no contribuye genéticamente, pero juega un papel vital al gestar y dar a luz al bebé.
De hecho, los bebés procedentes de la donación de óvulos, en muchas ocasiones, pueden parecerse a sus madres. Esto se debe a lo que se llama epigenética, la ciencia que estudia los cambios en la función de los genes hereditarias y que no se pueden atribuir a alteraciones de la secuencia de ADN.
Pero, además, influyen otros factores como la elección de una donante con el mismo fenotipo que la mujer receptora. También hay que tener en cuenta que los bebés imitan gestos y sonidos de sus padres durante su crecimiento.
En España, la donación de semen es un acto altruista y anónimo, por lo que las parejas receptoras no pueden conocer ninguna información acerca del donante, aunque esto varía dependiendo de las leyes del país. En algunos países se permite elegir entre un donante conocido o anónimo.
No obstante, los futuros padres pueden estar tranquilos, ya que la calidad del semen siempre está garantizada. Cada donación se somete a una serie de pruebas médicas como el seminograma, cultivo microbiológico o serología, para descartar enfermedades de transmisión sexual y otras circunstancias que puedan afectar al proceso de reproducción asistida.
Los requisitos legales pueden variar según el país. En España se exige que la pareja esté legalmente casada o registrada como pareja de hecho para acceder al tratamiento. Hay que tener en cuenta que, dependiendo del lugar donde se realice el tratamiento, la legislación puede diferir en cuanto a los derechos de filiación, es decir, quiénes serán reconocidos legalmente como madres del bebé. Por eso, es fundamental informarse sobre las normativas locales antes de iniciar el proceso.
En el Método ROPA, la mujer que no aporta el óvulo será quien lleve a cabo el embarazo y dé a luz al bebé. Para decidir qué papel adoptará cada una de ellas en este proceso de maternidad compartida habrá que tener en cuenta no solo las preferencias de la pareja, sino también la valoración médica de los especialistas. Serán los expertos los que informarán sobre las posibilidades reales de embarazo de cada una de ellas en base a criterios como su edad o su estado de salud.
La edad para realizar el Método ROPA dependerá, por un lado, de la mujer que aporte los óvulos, ya que la calidad disminuye con el tiempo, aunque esto no tiene por qué afectar al proceso si se ha llevado a cabo un proceso previo de criopreservación ovocitaria. Por otro lado, la edad de la gestante también influirá en el éxito del tratamiento, por lo que se recomienda no demorar el tratamiento en exceso.
Conoce el testimonio de Carolina y Raquel, pacientes de IVF-Life, madres de un precioso bebé gracias al Método ROPA o recepción de ovocitos de la pareja.
Antes de someterse al Método ROPA o a cualquier otro tratamiento de reproducción asistida, es importante considerar algunos aspectos clave: