Por Dra. Rut Gómez de Segura (Ginecóloga colegiada - 28/2908776).
Se conoce como betaespera al tiempo que transcurre desde que se realiza la transferencia de embriones (fecundación in vitro) hasta la prueba de embarazo que cuantificará los niveles de la hormona hCG, la hormona que se detectada en la orina y la sangre de una mujer embarazada.
El periodo de betaespera tiene una duración aproximada de 14 días, aunque esto puede variar dependiendo del estado de evolución embrionaria en el que los embriones fueron transferidos.
La hormona beta-hCG (gonadotropina coriónica humana) se produce durante el embarazo y es liberada por el embrión desde la implantación en el útero materno. Se utiliza comúnmente para confirmar la gestación y los valores pueden variar según la etapa del embarazo.
Conforme va avanzando el embarazo, los niveles de esta hormona van aumentando, hasta el segundo o tercer semestre, cuando tienden a disminuir y estabilizarse.

Para poder confirmar la viabilidad del proceso, los niveles de hCG (gonadotropina coriónica humana) deben seguir un crecimiento exponencial hasta el final del primer trimestre, momento en el que los valores descenderán para mantenerse estables durante el resto de la gestación.
La betaespera positiva se refiere al resultado favorable de una prueba de embarazo realizada tras un tratamiento de fertilidad. Este resultado positivo indica que se han detectado niveles de la hormona beta-hCG, ya sea en sangre o en orina. Normalmente se considera embarazo positivo por encima de 5, pero si el valor es bajo, será necesario realizar una nueva determinación de la hormona en sangre a las 48-72h para verificar que los valores se duplican, ya que sería el indicador de que la gestación se desarrolla favorablemente.
Estos niveles hormonales son lo suficientemente altos como para confirmar que el embrión se ha implantado con éxito en el útero, lo que marca el comienzo de un embarazo. En definitiva, una beta positiva es la primera señal concreta de que el tratamiento de fertilidad ha tenido éxito y se ha logrado iniciar una gestación.

La betaespera negativa nos indica que el test de embarazo realizado después del tratamiento que se ha realizado ha resultado desfavorable. Cuando el resultado es negativo o los niveles de la hormona beta-hCG en sangre u orina son inferiores a 5, tras 10 días desde la transferencia embrionaria, supone el no haber logrado el éxito en el tratamiento y, por consecuencia, el embarazo no ha comenzado.
Se produce cuando el resultado del test de embarazo da negativo a pesar de haber embarazo. Esto es lo que puede ocurrir cuando hacemos el test de embarazo demasiado pronto o en orina, cuando los valores aun son solo detectables en sangre, ya que la detección siempre es antes en sangre que en orina.
El problema se produce porque el valor de hormona beta-hCG está por debajo del umbral de detección del test.
Ocurre cuando el test de embarazo es positivo, pero no ha habido implantación embrionaria. La principal causa es la medicación dada para desencadenar la ovulación. Se produce cuando hacemos el test en días cercanos a la inseminación o transferencia, cuando todavía pueden quedar restos de medicación. Solo cuando la inducción es con Ovitrelle.
No debemos confundir los falsos positivos con los embarazos bioquímicos. Cuando ocurre un embarazo bioquímico, el resultado del test es real, ya que ha habido implantación. Sin embargo, muy poco después de implantar, el embrión detiene su desarrollo en un estadio muy temprano y, por eso, el embarazo no evoluciona. Al haber habido implantación, hay presencia de la hormona beta-hCG pero es demasiado baja debido a que el embrión ha detenido su desarrollo. Los valores no duplican a las 48h, si no que descienden.
La implantación del embrión en reproducción asistida sucede alrededor de los días 5º y 6º después de la fecundación. En un embarazo natural con un ciclo menstrual de 28 días, sucedería entre los días 19 y 23, que es el momento óptimo en el que el endometrio está receptivo para que pueda implantarse un embrión.
Según la doctora Rut Gómez de Segura, ginecóloga y especialista en fertilidad de la clínica de IVF-Life Madrid, es necesario esperar aproximadamente entre 10 y 14 días para realizar una prueba de embarazo. Este tiempo permite que, en caso de que se haya producido la implantación, los niveles de beta-hCG sean lo suficientemente altos para ser detectados en una prueba de sangre o de orina.
Cada paciente experimenta de diferente manera el proceso de implantación del embrión. Hay mujeres para las que el proceso sucede de forma totalmente imperceptible, mientras que otras sí que verán cambios en su organismo, incluso en la mayoría de las mujeres aparece lo que la especialista Raquel Pascual denomina estado de hipervigilancia.
La hipervigilancia es un estado que muchas pacientes padecen, durante el cual mantienen mucha sensibilidad hacia cualquier signo o síntoma que va apareciendo. Es totalmente comprensible que se produzca este fenómeno durante el periodo de “betaespera” porque intentemos buscar respuestas que nos ayuden a identificar si el resultado de la beta ha sido positivo o negativo.
Los síntomas más frecuentes que se pueden experimentar durante la “betaespera” son los siguientes:
También es normal que la mujer no sienta ninguno de estos síntomas, lo cual no indica nada, ya que hasta la prueba de embarazo no es posible saber la respuesta. Si en algún momento apareciera fiebre o dolor abdominal intenso, dificultad para respirar o cualquier otro síntoma de alarma, deberás contactar con tu especialista. Si aparece un leve sangrado o molestias abdominales tipo pre-menstrual, no te alarmes. En la mayoría de las ocasiones ceden espontáneamente y no tienen relación con los resultados del ciclo.
En caso de un sangrado constante la única recomendación es el reposo hasta que el sangrado cese. Hasta tener el resultado de la prueba de embarazo no es posible averiguar cómo evoluciona el embrión. Realizar una ecografía no ayuda a resolver las dudas, ya que de forma normal no se puede visualizar nada tan precozmente.

Debemos estar preparados para aceptar todas las emociones: tanto las positivas, como las negativas. Sabemos que la “betaespera” es un trámite durante el tratamiento que no podemos evitar, y se va a dar en todas las personas que buscan el embarazo.
En la mayoría de las ocasiones solemos pecar de tener pensamientos extremistas. Debemos ser realistas con las posibilidades que tenemos y la probabilidad de éxito tras un tratamiento de fertilidad; hay que tener una actitud positiva a pesar de ser conscientes de que puede que no consigamos el embarazo.
Es importante también entender que la medicación hormonal que necesitan las mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad puede provocar algunos síntomas que pueden hacernos creer que todo está funcionando con normalidad. Sentirlos no significa que vayamos a tener un resultado positivo, ni por lo contrario, que vaya a ser negativo. Hay que ser pacientes y esperar el resultado.
Por otro lado, es una etapa para dedicarse a uno mismo. Es muy importante aprovechar para cuidarnos, para pensar en nosotros, dedicar tiempo a nuestros proyectos personales y, sobre todo, para hacer cosas placenteras. "Es muy importante tener tiempo para el ocio y seguir haciendo cosas que nos gustan”, aconseja Raquel Pascual, Directora de IVF-Life Madrid.
Una vez realizada la transferencia de embriones solo queda esperar aproximadamente dos semanas al resultado. Desear el ansiado positivo nos cambiará la vida para siempre. Somos conscientes de que durante la espera muchas mujeres se enfrentan a subidas y bajadas emocionales, como si de una montaña rusa se tratase. Miedo, alegría, entusiasmo, angustia, son un conjunto de emociones que debemos controlar.
Si necesitas acompañamiento emocional durante esta etapa o tienes dudas sobre alguno de tus síntomas, contacta con nosotros.