Por Dr. Alejandro Olloqui Escalona (Ginecólogo colegiado - 282867126).
La cervicitis es una inflamación del cuello del útero (la parte inferior del órgano que conecta el útero con la vagina) que aparece de forma repentina o puede presentarse de forma crónica. Esta condición puede pasar desapercibida en muchas ocasiones, ya que no siempre presenta síntomas claros, pero lo cierto es que es relativamente frecuente en mujeres en edad fértil.
La salud reproductiva de la mujer depende de cientos de factores diferentes que pueden complicar, en mayor o menor medida, que se consiga el embarazo. Entre estos factores se encuentra la salud del cuello del útero, y una de las afecciones más comunes en esta zona es la cervicitis, una inflamación del cuello uterino que, aunque normalmente tiene un tratamiento sencillo, puede generar complicaciones si no se diagnostica y trata a tiempo. En algunos casos, incluso, puede afectar a la fertilidad femenina.
Aunque los síntomas no siempre son visibles, algunas mujeres sí que experimentan:
Estos síntomas pueden confundirse con otras infecciones ginecológicas, por lo que el diagnóstico médico es fundamental para identificar el origen exacto.

Como en otras patologías, las causas pueden ser muy variadas. Las más comunes son:
La cervicitis causa alteraciones en el moco cervical y en el entorno del cuello uterino, y es aquí donde puede verse afectada la fertilidad de la mujer. Este moco tiene un papel fundamental en el proceso de concepción, ya que es el encargado de facilitar el paso de los espermatozoides al útero. Cuando el útero está inflamado, la composición del moco puede cambiar y se puede volver más espeso y hostil para los espermatozoides, haciendo más difícil su desplazamiento.

La cervicitis por sí sola rara vez provoca infertilidad grave. El mayor riesgo aparece cuando la infección que la causa asciende y produce una enfermedad pélvica inflamatoria, lo que sí puede afectar al útero y las trompas de Falopio, comprometiendo la fertilidad.
Para diagnosticar la cervicitis es necesario realizar una exploración ginecológica y algunas pruebas complementarias, como un cultivo del flujo vaginal, una citología o una colposcopia. Una vez identificada la causa, el tratamiento puede incluir antibióticos o antivirales si se trata de una infección, o bien antiinflamatorios locales y medidas de higiene para restaurar el equilibrio de la mucosa cervical.
Cuando nos encontramos ante un caso de cervicitis crónica, puede ser necesario realizar procedimientos más específicos, como la cauterización o el tratamiento con láser del tejido inflamado. Tras el tratamiento, es muy importante llevar a cabo un exhaustivo control médico para confirmar la resolución del cuadro y evitar recaídas que puedan comprometer la fertilidad a largo plazo.