Por Dra. Rut Gómez de Segura (Ginecóloga colegiada - 28/2908776).
La ligadura de trompas es un procedimiento quirúrgico que se utiliza como método anticonceptivo permanente para las mujeres. Mediante una intervención quirúrgica se bloquean, cortan o sellan las trompas de Falopio, impidiendo así que los óvulos liberados por los ovarios puedan entrar en contacto con los espermatozoides, previniendo así el embarazo. Su efectivad es del 99%, lo que lo convierte en un procedimiento muy eficaz para evitar el embarazo.
Es muy habitual optar por una ligadura de trompas (en el caso de las mujeres) o una vasectomía (en el caso de los hombres) para evitar embarazos, especialmente cuando ya se han tenido varios hijos y la pareja no quiere seguir ampliando su familia.
Pero, ¿Qué pasa si después de hacer una ligadura de trompas cambia la situación y una mujer quiere volver a quedarse embarazada? ¿Es posible revertirlo? ¿Qué opciones existen para conseguirlo?

A pesar de que la ligadura de trompas es un procedimiento generalmente permanente, en algunos casos las mujeres pueden quedar embarazadas accidentalmente después de realizarlo, aunque las posibilidades son muy bajas.
Las trompas pueden volver a conectarse de forma natural o puede fallar la ligadura quirúrgica, dependiendo de la técnica empleada. Sin embargo, si te has sometido a una ligadura de trompas y deseas ampliar tu familia, no está todo perdido.
La ligadura de trompas se puede revertir, pero va a depender de varios factores:
En algunos casos, se puede llevar a cabo una cirugía para reconectar las trompas, un procedimiento que se conoce como recanalización tubárica. Sin embargo, este procedimiento no siempre se puede realizar con éxito. De hecho, la tasa de embarazo después de una reversión no suele ser muy alta.
La medicina reproductiva puede ser la mejor opción en estos casos. En la fecundación in vitro (FIV), los óvulos se extraen de los ovarios y se fecundan con esperma en el laboratorio. El embrión resultante se implanta en el útero, por lo que no es necesario el paso de los óvulos y espermatozoides por las trompas de Falopio.

La FIV es un tratamiento con una gran tasa de éxito. En IVF-Life, estas tasas son superiores al 70%, es decir, 7 de cada 10 pacientes logran quedar embarazadas. Estos resultados se incrementan cuando se combina la FIV con el test genético preimplantacional o PGT, que eleva la tasa de éxito a 8 de cada 10 pacientes.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la decisión no corresponde solo a la paciente, sino que tiene que estar surje a un criterio médico. Los profesionales de medicina reproductiva estudiarán tu caso y te ofrecerán la mejor alternativa.
En un tratamiento de reproducción asistida entran en juego otros factores, no solo las trompas de Falopio. Por eso, será necesario estudiar también el útero y al embrión. Es importante estudiar la salud general y reproductiva de cada caso, ya que existen varias condiciones de salud o problemas de fertilidad que pueden influir en los resultados de la FIV.
También se tendrá en cuenta la edad, porque las mujeres menores de 35 años tienen más probabilidades de éxito con FIV que aquellas mayores de 40 años, debido a la calidad de los óvulos.
Otro de los factores que se tendrán en cuenta es si ha habido intentos previos de FIV y los resultados obtenidos. A veces, los tratamientos previos pueden influir en la decisión de seguir adelante con otro ciclo.
Y ya a nivel personal, es importante que cuentes con el apoyo de tu entorno si decides comenzar un tratamiento FIV. Contar con el apoyo de tu pareja o familia y elegir un buen equipo de profesionales puede suponer una gran diferencia durante el proceso.
En IVF-Life contamos con un equipo de expertos que estarán a tu disposición durante todo el proceso y que te ofrecerán un trato personalizado y cercano.