Por Dra. Llanos Medrano.
La azoospermia es la ausencia total de espermatozoides en el semen. La calidad del semen (morfología y motilidad) , juegan un papel determinante en la fecundación.
La astenozoospermia se refiere a la presencia de espermatozoides, pero con movilidad reducida. Ambos son problemas de fertilidad masculina, pero la azoospermia es más grave, ya que sin espermatozoides no hay posibilidad de fertilización natural. Es importante no confundir azoospermia con aspermia, que es la ausencia completa de eyaculación.
Generalmente, la azoospermia no presenta síntomas evidentes más allá de la infertilidad masculina. Algunos hombres pueden experimentar otros problemas relacionados, como disfunción eréctil o bajo deseo sexual, dependiendo de la causa subyacente.
El diagnóstico de la azoospermia puede suponer un duro golpe para el hombre, especialmente para aquellos que se plantean si pueden tener hijos con azoospermia. La buena noticia es que, en muchos casos, los hombres con azoospermia pueden llegar a ser padres, dependiendo del tipo que tengan y del tratamiento que sigan.
La azoospermia puede tener diferentes causas que afectan la producción o el transporte de los espermatozoides. Estas son algunas de ellas:

Existen dos tipos principales de azoospermia, según su origen:
En la azoospermia obstructiva los testículos producen espermatozoides, pero un bloqueo en los conductos impide que lleguen al semen. Este tipo de azoospermia puede ser causada por infecciones, lesiones o procedimientos quirúrgicos como la vasectomía.
La azoospermia secretora se debe a un problema en los testículos que impide la producción de espermatozoides. Las causas pueden incluir problemas genéticos, alteraciones hormonales o daño testicular.
Este tipo de azoospermia es provocada por este procedimiento en el cual los conductos deferentes se bloquean intencionadamente para evitar el paso de los espermatozoides.
El diagnóstico de azoospermia suele realizarse después de intentar sin éxito concebir durante un periodo prolongado. La primera prueba que se realiza es un seminograma, un análisis de semen que evalúa tanto la cantidad como la calidad de los espermatozoides presentes en una muestra.
Si el resultado muestra una ausencia total de espermatozoides, el siguiente paso es identificar si la azoospermia es obstructiva o secretora, lo cual puede implicar otras pruebas adicionales, como análisis hormonales o biopsias testiculares.

Dependiendo del tipo de enfermedad que se padezca, hay varias opciones de tratamiento y técnicas de reproducción asistida que pueden permitirte tener hijos biológicos con azoospermia.
En los casos de azoospermia obstructiva, la recuperación directa de espermatozoides del testículo puede hacer posible la fecundación in vitro (FIV). Las cirugías para eliminar el bloqueo podrían también ser valoradas, pero en un menor número de casos seleccionados.
En los casos de azoospermia secretora, la posibilidad de encontrar espermatozoides viables en los testículos mediante biopsia es crucial para decidir el siguiente paso.
En la azoospermia obstructiva, la solución suele implicar la extracción directa de espermatozoides desde el testículo, o en casos individualizados, la corrección quirúrgica del bloqueo.
En la azoospermia secretora, el tratamiento es más complejo y puede incluir la terapia hormonal si el problema se debe a un desequilibrio endocrino. Si los espermatozoides no pueden ser recuperados de manera natural, se puede considerar la donación de esperma para llevar a cabo el tratamiento.
La biopsia testicular se puede utilizar para para recuperar espermatozoides directamente de los testículos. Si se encuentran espermatozoides viables, estos pueden ser utilizados en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) para lograr un embarazo y mantener la carga genética del varón.
Más que prevenir la azoospermia, se pueden llevar a cabo una serie de precauciones para minimizar el impacto de comportamientos que, muchas veces, pueden llevar a la aparición de este trastorno.
En este sentido, evitar el consumo de sustancias perjudiciales como drogas, alcohol o tabaco, o controlar la exposición a toxinas y temperaturas externas altas puede ayudar a evitar la aparición de azoospermia.
También es importante cuidar la salud hormonal, evitando la deficiencia de testosterona o desequilibrios en otras hormonas reproductivas y, por supuesto, realzar chequeos médicos regulares para detectar problemas de salud, como variocele o infecciones de los conductos reproductivos.
Aunque esto no garantiza que se evite la azoospermia de forma contundente, puede ayudar a controlarla e, incluso, a que no afecte a la salud reproductiva de los hombres.
Cuando se ha intentado recuperar los espermatozoides pero no ha dado resultado, existe la posibilidad de acuidr a la donación de esperma para llevar a cabo un tratamiento de reproducción asistida.
Existen bancos de esperma que almacenan material genético donado por otros hombres de forma altruista y anónima que permiten conseguir un embarazo. La selección de estos donantes se realiza siempre bajo criterios fenotípicos y ofrece gran seguridad para la gestante, ya que está sometido a muchos controles de calidad.
Dr. José Manuel Gómez Santana, director médico de IVF-Life Alicante y experto en reproducción asistida.