Por Javier Luna.
La andropausia es un término utilizado para referirse al descenso de testosterona que presentan algunos hombres con la edad. A diferencia de la menopausia femenina, no supone el final de la fertilidad. Un hombre con niveles bajos de testosterona puede continuar produciendo espermatozoides y, por tanto, tener hijos de forma natural o mediante técnicas de reproducción asistida.
Desde el punto de vista médico, es más preciso hablar de hipogonadismo de inicio tardío o déficit de testosterona relacionado con la edad.
Los hombres no dejan de producir espermatozoides al alcanzar una edad determinada. Sin embargo, el envejecimiento puede provocar cambios hormonales, sexuales y reproductivos que reduzcan las posibilidades de conseguir un embarazo.
La testosterona interviene en funciones como el deseo sexual, la función eréctil, la masa muscular, la densidad ósea y, junto con otras hormonas, en el mantenimiento de la producción de espermatozoides.
Sus niveles pueden disminuir progresivamente con la edad, aunque este descenso no ocurre de la misma forma en todos los hombres. Además, otros factores pueden influir en la producción hormonal, como la obesidad, la diabetes, algunos medicamentos, determinados trastornos del sueño o enfermedades testiculares o hipofisarias.
Por ello, tener una concentración baja de testosterona en una analítica no es suficiente para diagnosticar andropausia. También deben existir síntomas compatibles.
Los síntomas pueden variar considerablemente entre unos hombres y otros. Entre los más habituales se encuentran:
Estos síntomas pueden tener múltiples causas, por lo que es necesario realizar una valoración médica antes de atribuirlos a un déficit de testosterona.
El diagnóstico combina la evaluación de los síntomas con diferentes pruebas hormonales. La testosterona total se determina mediante una extracción de sangre realizada por la mañana. Las guías de la European Association of Urology (EAU) señalan que el diagnóstico de hipogonadismo masculino requiere síntomas compatibles y niveles bajos de testosterona confirmados en, al menos, dos determinaciones realizadas por la mañana.
Dependiendo del caso, también pueden estudiarse hormonas como LH, FSH o prolactina, además de otros parámetros metabólicos. Además, si existe deseo de tener hijos, es especialmente importante realizar un seminograma, que permite estudiar aspectos como la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides.
Tener andropausia o niveles bajos de testosterona no significa necesariamente ser estéril. A diferencia de lo que sucede con la reserva ovárica femenina, la producción de espermatozoides no se agota de forma brusca a una edad determinada. Muchos hombres continúan produciéndolos durante toda su vida, aunque su cantidad o calidad pueden disminuir con el envejecimiento.
Las posibilidades de embarazo dependerán de diferentes factores, como:
Por eso, no puede conocerse la fertilidad de un hombre únicamente a partir de sus niveles de testosterona.
Aunque a veces se denomina a la andropausia “menopausia masculina”, son procesos diferentes.
Menopausia femenina | Andropausia o hipogonadismo tardío |
Implica el cese de la actividad ovárica y de la ovulación. | No implica el cese de la producción de espermatozoides. |
Se produce en todas las mujeres que alcanzan esta etapa. | No todos los hombres desarrollan déficit de testosterona con síntomas. |
Supone el final de la fertilidad natural femenina. | Puede reducir la fertilidad, pero no necesariamente eliminarla. |
Los cambios hormonales son más marcados. | El descenso hormonal suele producirse progresivamente. |
Uno de los aspectos más importantes cuando existe deseo de ser padre es el tratamiento con testosterona. Puede parecer lógico pensar que administrar testosterona a un hombre con niveles bajos mejorará su fertilidad. Sin embargo, la testosterona administrada desde el exterior puede reducir la producción de espermatozoides.
Esto ocurre porque puede disminuir la producción de LH y FSH, hormonas que participan en la regulación de la función testicular. De esta forma, algunos hombres pueden desarrollar una reducción importante del número de espermatozoides e incluso una azoospermia temporal, es decir, ausencia de espermatozoides en el eyaculado.
Por este motivo, las guías de la American Urological Association (AUA) y la American Society for Reproductive Medicine (ASRM) recomiendan valorar cuidadosamente el uso de testosterona exógena en hombres que desean mantener su fertilidad presente o futura. No obstante, existen otras estrategias dirigidas a preservar o estimular la función testicular.
Con el paso del tiempo pueden aparecer en el hombre cambios en algunos parámetros seminales y también a una mayor fragmentación del ADN espermático. Sin embargo, estas alteraciones no afectan de la misma manera a todos los hombres ni existe una edad concreta a partir de la cual la fertilidad desaparezca.
Por eso, el estudio de la fragmentación del ADN espermático puede plantearse en situaciones como abortos de repetición, infertilidad de causa desconocida, algunos fracasos reproductivos previos o determinados factores masculinos.
Siempre que existan espermatozoides viables, las técnicas de reproducción asistida pueden ayudar a conseguir un embarazo incluso si nos encontramos con casos de andropausia o una alteración de la calidad seminal.
El tratamiento se elige teniendo en cuenta tanto el factor masculino como el femenino:
Aunque los cambios relacionados con la edad no pueden evitarse por completo, sí pueden modificarse algunos factores que afectan tanto a la salud hormonal como a la calidad seminal.
Entre las recomendaciones generales se encuentran mantener un peso saludable, realizar actividad física, evitar el tabaco y los esteroides anabolizantes, limitar el consumo de alcohol, dormir adecuadamente y controlar enfermedades como la diabetes o la hipertensión.
En términos generales, se recomienda iniciar un estudio de fertilidad después de 12 meses de relaciones sexuales regulares sin protección sin conseguir embarazo. La evaluación puede adelantarse a los seis meses cuando la mujer tiene 35 años o más y realizarse incluso antes cuando existen antecedentes que pueden afectar a la fertilidad.
También conviene consultar sin esperar cuando existen factores como tratamientos con testosterona o anabolizantes, enfermedades o cirugías testiculares, quimioterapia o radioterapia previas, alteraciones de la erección o la eyaculación o un seminograma alterado. Este estudio debe valorar de manera conjunta la situación reproductiva de ambos miembros de la pareja.
European Association of Urology (EAU).
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European Association of Urology.
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EAU Guidelines on Sexual and Reproductive Health:
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European Association of Urology (EAU).
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European Association of Urology.
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https://uroweb.org/guidelines/sexual-and-reproductive-health/chapter/male-infertility
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