Por Dra. Rut Gómez de Segura (Ginecóloga colegiada - 28/2908776).
La prolactina es una hormona que, aunque a menudo se relaciona principalmente con la lactancia, desempeña un papel crucial en muchos otros procesos del cuerpo, incluida la fertilidad. Que se produzcan cambios en sus niveles puede afectar de manera importante a la capacidad reproductiva tanto en mujeres como en hombres.
Está producida por la hipófisis, una glándula del tamaño de un guisante situada en la base del cerebro. Su función más conocida es estimular la producción de leche materna después del parto. Sin embargo, también interviene en otras funciones fisiológicas como la regulación del sistema inmunológico, el metabolismo y, sobre todo, el equilibrio hormonal reproductivo.

De manera general, los niveles normales de prolactina en sangre se sitúan entre 4,8 y 23,3 ng/mL en mujeres no embarazadas, y hasta 300 ng/mL en las que sí lo están. En los hombres, los niveles normales se sitúan entre 4,0 y 15,2 ng/mL. No obstante, estos valores pueden cambiar en función del momento del ciclo menstrual o por otros factores como el estrés, el sueño o, incluso, el ejercicio físico.
De manera general, los niveles normales de prolactina en sangre se sitúan entre 4,8 y 23,3 ng/mL en mujeres no embarazadas, y hasta 300 ng/mL en las que sí lo están. En los hombres, los niveles normales se sitúan entre 4,0 y 15,2 ng/mL. No obstante, estos valores pueden cambiar en función del momento del ciclo menstrual o por otros factores como el estrés, el sueño o, incluso, el ejercicio físico.
La hiperprolactinemia o prolactina alta una condición médica en la que los niveles de prolactina en sangre están por encima del rango normal. Es una alteración hormonal bastante frecuente y puede estar asociada a causas fisiológicas, farmacológicas o patológicas.
Este exceso de prolactina puede provocar desde irregularidades menstruales o, incluso, ausencia de menstruación (amenorrea), hasta disminución del deseo sexual e infertilidad. En el caso de los hombres se puede manifestar con disfunción eréctil o con ginecomastia (aumento del tejido mamario), además de provocar también infertilidad.
Las causas de la hiperprolactinemia son muy diversas:
Por otro lado, también hay causas farmacológicas y patológicas. Algunos medicamentos, como los antidepresivos, antipsicóticos, antihipertensivos y anticonceptivos hormonales, pueden provocar un aumento de la prolactina como efecto secundario.
En cuanto a las causas patológicas, destacan:
Para diagnosticar la hiperprolactinemia es necesario realizar un análisis de sangre para medir los niveles de prolactina. Cuando se detectan valores elevados, es importante repetir la prueba y descartar posibles factores transitorios.

En otros casos, se pueden realizar pruebas adicionales como la resonancia magnética cerebral para evaluar la hipófisis o estudios hormonales o de la función tiroidea.
Para decidir el tratamiento, el personal médico deberá tener claras las causas subyacentes de esta condición. Normalmente, suelen suministrar medicamentos dopaminérgicos que reducen la producción de prolactina. En caso de que esté causada por enfermedades o tumores, estudiarán la posibilidad de cirugías o de tratamientos específicos para eliminar la causa.
Cuando estamos ante casos de prolactina alta puede verse afectado el eje hormonal que regula el ciclo menstrual y la ovulación. En estos casos, se inhibe la secreción de GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas), disminuyen los niveles de LH y FSH e, incluso, se puede bloquear o alterar la ovulación. Todo esto puede dificultar o incluso impedir el embarazo.

En el caso de los hombres, la hiperprolactinemia puede reducir la producción de testosterona y esperma, por lo que podría verse afectada la fertilidad masculina.
En este sentido, es evidente que puede afectar a la búsqueda del embarazo, tanto de forma natural como a través de tratamientos de reproducción asistida. Por eso es fundamental detectarla y tratarla adecuadamente. En muchos casos, sería suficiente con normalizar los niveles de prolactina, lo que permitiría recuperar la ovulación o recuperar la producción de esperma.