Por Dr. Oliver Pack (Médico colegiado - 030308944).
Aunque el consumo de alcohol es algo relativamente común y está socialmente aceptado, cada vez somos más conscientes de los efectos negativos que tiene esta práctica para la salud de las personas.
Lo que, quizás, no se conoce tanto es cuánto puede afectar a nuestra fertilidad un consumo continuado de alcohol tanto para hombres como para mujeres. Además, este impacto puede tener todavía más relevancia cuando se inicia un tratamiento de fertilidad.
El alcohol puede tener muchos efectos secundarios para el organismo que pueden poner en peligro la salud en general de las personas. Pero lo que muy pocos conocen es que también tiene efectos sobre la fertilidad. En las mujeres, por ejemplo, el consumo de alcohol puede alterar el equilibrio hormonal, algo muy necesario para la ovulación.
De hecho, incluso si el consumo moderado, es decir, una o menos copas al día, puede afectar a la función ovárica e, incluso, interferir en la implantación del embrión, reduciendo así la probabilidad de conseguir el embarazo.
Por otro lado, el alcohol también se asocia con un riesgo más alto de trastornos menstruales, como ciclos irregulares o sin ovulación. En este sentido, también es importante destacar que durante el embarazo temprano (antes de que la mujer sepa que está embarazada) el alcohol puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo.
Principalmente, puede tener efectos sobre la calidad del semen y puede reducir la concentración de espermatozoides, su motilidad (movimiento) y su morfología (forma). Pero también puede tener efectos sobre los niveles de testosterona, esencial para la producción de esperma, que pueden disminuir por el consumo de alcohol.
Por otro lado, un consumo excesivo (más de 3-4 copas diarias o consumo extremo en un mismo día) puede ser causante de estrés oxidativo en los testículos, algo que puede dañar el ADN espermático. De esta forma, no solo se reduce las probabilidades de conseguir un embarazo, son que también puede afectar al desarrollo del embrión.
Espermatozoides vistos al microscopio
Lo más recomendable es evitar completamente el consumo de alcohol tanto antes como durante un tratamiento de reproducción asistida. Generalmente, cuando es necesario recurrir a la medicina reproductiva es porque ya existe algún problema para conseguir un embarazo (excepto en el caso de madres solteras o parejas homosexuales), por lo que consumir alcohol nunca ayudará a mejorar la situación, sino todo lo contrario.
Por lo tanto, aunque una copa ocasional pueda parecer inofensiva, los expertos coinciden en que lo más prudente es eliminar completamente el alcohol durante el proceso.
Tampoco. Muchas personas creen que un consumo “muy de vez en cuando” no tiene por qué afectar al cuerpo, pero la recomendación general de los especialistas sigue siendo muy clara: en la etapa de búsqueda de embarazo, más todavía cuando existen dificultades, lo mejor es optar por la abstinencia o, si no es posible, reducir al máximo el consumo de alcohol.

La mayoría de las veces, sí. Los efectos negativos del alcohol sobre la fertilidad suelen revertirse una vez que cesa su consumo. En el caso de las mujeres, la ovulación puede mejorar tras unas semanas de abstinencia y se recupera la regularidad en la menstruación. En hombres, por su parte, los parámetros seminales pueden tardar entre dos y tres meses en mostrar mejoría, ya que ese es el tiempo que tarda el cuerpo en producir una nueva generación de espermatozoides.
El equipo médico de IVF-Life está especializado en ofrecer un enfoque integral y personalizado para cada paciente. Por eso, si tienes dudas sobre cómo tus hábitos pueden estar influyendo en tu fertilidad, puedes contactar con nosotros.