Por Dr. Oliver Pack (Médico colegiado - 030308944).
El esperma, también conocido como semen, es el fluido producido por el aparato reproductor masculino que contiene los espermatozoides, las células sexuales masculinas necesarias para la fecundación del óvulo.
Además de los espermatozoides, el semen incluye secreciones procedentes de glándulas como la próstata y las vesículas seminales. Estas sustancias aportan nutrientes, protección y un entorno adecuado para que los espermatozoides puedan sobrevivir y desplazarse correctamente en el aparato reproductor femenino.
La función principal del esperma es transportar los espermatozoides hasta el óvulo y facilitar la fecundación. Por ello, su calidad es un factor clave en la fertilidad masculina.
Cuando hablamos de fertilidad no podemos olvidar que no es algo exclusivo de la mujer. La aportación del hombre es esencial para la fecundación de los óvulos.
Sin los espermatozoides, la concepción sería imposible. Por tanto, es muy importante vigilar y cuidar la salud espermática a la hora de plantear un embarazo. Se calcula que el 50% de la infertilidad de las parejas se produce a causa del factor masculino.
Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la calidad seminal en España ha disminuido significativamente en los últimos años. La concentración media de espermatozoides ha caído de aproximadamente 113 millones por mililitro en 2001 a 66 millones por mililitro en 2021. Este descenso se ha atribuido a varios factores, incluyendo cambios en el estilo de vida, la exposición a contaminantes ambientales o factores dietéticos.
Muestra de semen vista al microscopio
La calidad del esperma se evalúa mediante el seminograma, una prueba diagnóstica que permite analizar los principales parámetros relacionados con la fertilidad masculina. Este estudio analiza aspectos como la concentración de espermatozoides, su motilidad (capacidad de movimiento), su morfología (forma) y el volumen del semen, entre otros indicadores relevantes.
El seminograma es la prueba de referencia para evaluar la fertilidad masculina, ya que proporciona información clave sobre la capacidad de los espermatozoides para alcanzar y fecundar el óvulo.
Si existen dudas sobre la calidad del esperma o dificultades para conseguir un embarazo, este análisis suele ser el primer paso para identificar posibles alteraciones y determinar el tratamiento más adecuado.
Desde IVF-Life recopilamos algunos consejos que podrían ayudarnos a mantener un semen de calidad:

Cada caso es único, pero existen una serie de factores que se ha demostrado que pueden influir en una reducción de la calidad del semen en los hombres. A parte de un mal estilo de vida o una dieta no adecuada, hay otras circunstancias que pueden contribuir, como la exposición a toxinas, el estrés o un calor excesivo en la zona pélvica.
En otros casos, puede ser el resultado de problemas médicos, como determinadas infecciones, desequilibrios hormonales o problemas genéticos. Por supuesto, la exposición a tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia pélvica pueden dañar seriamente la producción de espermatozoides. En estos casos, se recomienda la criopreservación de semen previa al tratamiento, consiguiendo así mantener congelados los espermatozoides más válidos para que se puedan utilizar en un futuro tratamiento de reproducción asistida.
Que la cantidad o calidad de los espermatozoides no sea óptima no quiere decir que no se pueda conseguir la paternidad. En nuestras clínicas de reproducción asistida podemos llevar a cabo procesos de selección espermática con el objetivo de utilizar los que tengan más calidad y, por tanto, más posibilidades de éxito a la hora de conseguir la fecundación del óvulo.
Además, se puede llevar a cabo la aspiración testicular de espermatozoides para conseguir, mediante punción testicular bajo anestesia local, recuperar espermatozoides directamente desde el testículo del hombre. Estas técnicas nos permiten utilizar estos espermatozoides para procesos de reproducción asistida como la inseminación artificial (IA), la fecundación in vitro (FIV) o la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).