Aunque las técnicas actuales permiten seleccionar embriones con una dotación cromosómica correcta (conocidos como embriones euploides), un nuevo estudio realizado por el grupo IVF-Life ha demostrado que la edad materna sigue influyendo de forma decisiva en el éxito reproductivo. La investigación, liderada por la embrióloga María Velasco, ha analizado los resultados de 270 transferencias de embriones euploides procedentes de óvulos propios, clasificando a las pacientes por rangos de edad. Los resultados revelan que, aunque la transferencia de embriones genéticamente óptimos mejora las probabilidades de embarazo en mujeres mayores, no logra igualar los resultados de las pacientes más jóvenes.
La investigación agrupó a las pacientes en cuatro tramos de edad: menores de 34 años, entre 34 y 39, entre 40 y 41, y 42 años o más. A todas se les transfirió un embrión euploide seleccionado mediante diagnóstico genético preimplantacional (PGT-A), una técnica que permite analizar el número de cromosomas antes de la implantación.
Los datos mostraron que las tasas de embarazo y gestación disminuyen con la edad, incluso cuando el embrión es cromosómicamente normal. En mujeres menores de 34 años, la tasa de gestación clínica alcanzó el 87,5%, mientras que en el grupo de 34 a 39 años fue del 77,9%. En las pacientes de entre 40 y 41 años, la tasa descendió al 61,4%, y en las de 42 años o más, al 50,7%. La misma tendencia se observó en la tasa de embarazo evolutivo (embarazos que progresan adecuadamente), que pasó del 79,2% en las mujeres más jóvenes al 45,1% en las de mayor edad.

“Estos resultados confirman que, aunque seleccionar embriones euploides mejora notablemente los resultados, la edad materna sigue siendo un factor clave que afecta la tasa de éxito. La genética es una herramienta poderosa, pero no puede compensar por completo los efectos de la edad en la reproducción”, explica María Velasco.
El estudio también señala que la menor tasa de embarazo a partir de los 42 años podría deberse no solo a una menor calidad embrionaria, sino también a una reducción en el número de embriones disponibles para seleccionar y a posibles alteraciones del endometrio o del entorno uterino. Además, el envejecimiento celular y los cambios hormonales podrían influir en la receptividad del útero, lo que explicaría por qué incluso embriones cromosómicamente normales no siempre logran implantarse con éxito.
El estudio será presentado en el Congreso ASEBIR 2025 y refuerza la idea de que, aunque la ciencia avanza, la biología sigue marcando ciertos límites que deben tenerse en cuenta en la práctica clínica.