Por Dr. Alejandro Olloqui Escalona (Ginecólogo colegiado - 282867126).
El útero bicorne es una malformación congénita (una de las más comunes) en la que el útero presenta una división parcial en su cavidad, formando dos “cuernos” que comparten una base común. Este desarrollo anómalo se produce durante la vida embrionaria, cuando los conductos müllerianos (las estructuras que darán lugar al útero, las trompas y parte de la vagina) no se fusionan completamente.
El grado de separación de esta división puede variar, y según el caso, puede verse con formas muy discretas o hasta con cavidades prácticamente duplicadas. Esta forma será la responsable de la intensidad de los síntomas y de los posibles problemas para conseguir el embarazo.
En la mayoría de los casos, las mujeres que presentan útero bicorne no tienen ningún síntoma evidente ni molestias específicas que hagan sospecharlo, y lo descubren de forma fortuita durante una ecografía rutinaria o cuando se realiza un estudio de fertilidad. No obstante, algunas pueden notar reglas más dolorosas de lo habitual, sangrados irregulares o molestias pélvicas que suelen atribuirse a otras causas ginecológicas.
Que existan malformaciones uterinas no quiere decir que no haya posibilidades de conseguir un embarazo. Muchas veces, estas malformaciones pasan desapercibidas durante toda la vida, y solo se detectan cuando una mujer inicia una búsqueda de embarazo y no lo consigue.

El origen del útero bicorne es exclusivamente congénito. Es decir, no se desarrolla a lo largo de la vida, sino que está presente desde el nacimiento de la mujer. Ocurre cuando las estructuras que deben unirse para formar la cavidad uterina no terminan de fusionarse por razones que no se conocen con exactitud. Se cree que pueden intervenir factores genéticos o ambientales durante las primeras semanas de gestación.
En relación con la fertilidad, tener útero bicorne no impide quedarse embarazada. Sin embargo, puede ser responsable de una mayor probabilidad de aborto espontáneo en el primer trimestre (y en el segundo trimestre en casos más severos, dando lugar a un aborto tardío) y de parto prematuro, así como una menor capacidad de crecimiento del bebé si la cavidad disponible es reducida. Estos síntomas serán más o menos intensos en función del grado de malformación uterina, pero hay que tener en cuenta que cuanto más marcada sea la separación, mayor será la probabilidad de que existan complicaciones obstétricas.
Se puede tratar, pero no siempre es necesario y depende mucho del tipo de alteración uterina. En muchos casos es suficiente con llevar un seguimiento obstétrico más estrecho durante el embarazo. La cirugía de corrección quirúrgica que se lleva a cabo en estos casos se conoce como metroplastia, pero solo se recomienda en situaciones en las que la malformación no es completa y se asocia de manera clara con abortos de repetición o complicaciones importantes.
Esta intervención busca unificar la cavidad para mejorar el espacio disponible para el desarrollo del embarazo, aunque no se aplica de forma rutinaria.
Ecografía de un útero bicorne
Hay que tener en cuenta que las probabilidades de embarazo dependen sobre todo de la calidad embrionaria y de los factores reproductivos asociados, por lo que esta malformación, por sí sola, no contraindica la fecundación in vitro (FIV). Es habitual, además, que muchas mujeres descubran su diagnóstico durante el proceso de estudio previo al tratamiento, sin haber presentado problemas ginecológicos previos.
La implantación en un útero bicorne depende principalmente de la forma y el espacio disponible en la cavidad donde se deposita el embrión. En la mayoría de los casos se produce con normalidad, aunque la morfología puede condicionar el espacio y la vascularización en determinadas zonas. Por ese motivo, es habitual realizar una valoración detallada mediante ecografía 3D para identificar qué parte del útero ofrece las mejores condiciones para transferir el embrión.
Aunque la tasa de implantación no suele verse reducida de manera significativa, sí es importante vigilar la evolución del embarazo desde el inicio en una consulta especializada, ya que en algunos casos puede existir un riesgo ligeramente superior de aborto temprano o de parto prematuro. Este seguimiento especializado es muy importante para minimizar complicaciones y asegurar las mejores condiciones durante toda la gestación.