Por Dra. Victoria Verdú (Ginecóloga colegiada N.º 282847366).
Nos referimos a infertilidad de origen desconocido cuando, después de realizar las pruebas básicas iniciales, los médicos especialistas en fertilidad no encuentran ninguna causa aparente para el fracaso de la implantación del embrión y el embarazo.
La infertilidad de origen desconocido afecta al 15% de las parejas que acuden a un centro de reproducción asistida.
Es muy frecuente que se confundan estos dos términos, aunque la realidad es que se trata de dos cosas diferentes. Cuando hablamos de esterilidad nos referimos a la incapacidad absoluta para poder concebir, mientras que la infertilidad es la dificultad para conseguir un embarazo o para llevarlo a término.
Es importante que se distingan bien estos dos términos, ya que la primera puede suponer un problema más grave que la segunda.
Cuando una pareja no logra concebir un hijo después de un año de relaciones sexuales sin protección, y todas las pruebas de fertilidad que se les realice den como resultado valores normales, se podría decir que no hay una causa detectable para diagnosticar la infertilidad.
A partir de ese momento, los especialistas en fertilidad llevarán a cabo una serie de pruebas para intentar conocer el motivo e intentar conseguir así el embarazo.

Entre las causas de la infertilidad de origen desconocido se encuentran las siguientes:
La falta de ovulación o la irregularidad es una de las principales causas de infertilidad. El ginecólogo podrá comprobar los ciclos de la paciente mediante ecografía, además de los niveles hormonales para intentar corregir el trastorno de la ovulación.
Para que el esperma fecunde al óvulo, las trompas de Falopio deben ser permeables, es decir, deben dejar un paso libre para que ambos gametos se encuentren. Quistes, la endometriosis o algún problema en las paredes del útero pueden ser un obstáculo para conseguir el embarazo. El útero debe estar preparado para recibir al embrión.
Se estima que un 40% de los casos de infertilidad se deben al factor masculino. Mediante una serie de pruebas podremos afinar en el diagnóstico y detectar si la infertilidad viene causada por el factor masculino.
Gracias a los avances en Medicina Reproductiva la infertilidad de origen desconocido cada día encuentra más respuestas. Muchos casos de infertilidad se diagnostican mejor y son capaces de conseguir el éxito de la implantación.
La detección de la infertilidad de origen desconocido se lleva a cabo cuando los pacientes no logren el embarazo después de un año de haberlo intentado de forma natural. En este caso deberemos comprobar el correcto funcionamiento de los órganos reproductivos tanto del hombre, en el caso de tratamientos con semen de la pareja, como de la mujer. Cuando el tratamiento de reproducción asistida sea Método ROPA se estudiará a ambas pacientes.
En mujeres, el proceso de diagnóstico comienza con un historial médico completo y un examen físico. Esto es seguido por un análisis hormonal en la sangre dentro de los 3-5 días, incluida una evaluación de la hormona antimulleriana.

La histerosalpingografia se usa para comprobar el estado las trompas de Falopio, mientras que la ultrasonido transvaginal evalúa el útero, los ovarios y realiza varios folículos antrales. También se realiza una evaluación de la función de ovulación.
Para los hombres, el proceso implica un historial médico detallado y un examen físico. El análisis de esperma o seminograma es básico y se complementa con exámenes hormonales. Además, en algunos casos, se pueden realizar pruebas más específicas como laparoscopia, cariotipo, pruebas para descartar cambios genéticos, resonancia magnética pélvica, histeroscopia y estudios inmunológicos.
Si los resultados de estas pruebas son normales y aparentemente no se ha identificado infertilidad, se puede determinar el diagnóstico de infertilidad de origen desconocido. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya una causa para que se dé la infertilidad, pero no fue posible identificarla con la evidencia habitual de la que disponemos.
Los avances hacen posible que, a día de hoy, los laboratorios de embriología puedan detectar las alteraciones cromosómicas numéricas de los embriones (aneuploidías) antes de su transferencia.
El llamado test genético preimplantacional de aneuploidías (PGT-A) identifica mediante una biopsia, en lo que será la placenta del embrión y sin interferir en su devolución, cuáles son los que realmente tienen posibilidades de dar lugar a un bebé genéticamente sano.
Gracias a los avances en Medicina Reproductiva la infertilidad inexplicable cada día encuentra más respuestas. Muchos casos de infertilidad se diagnostican mejor y son capaces de conseguir el éxito de la implantación.
Para que un tratamiento de fertilidad funcione se necesita el mejor embrión y un endometrio óptimo para su implantación.
En IVF-Life somos especialistas en casos complejos de infertilidad de origen desconocido. Atendemos a pacientes que acuden a nuestras clínicas con una media de 4,5 ciclos fallidos realizados en otros centros.