Por Dr. Oliver Pack (Médico colegiado - 030308944).
Entre las causas de infertilidad, el factor masculino representa aproximadamente un 40%. La calidad anormal del semen afecta prácticamente a la mitad de las parejas con problemas de fertilidad. Debido a que en estos casos las posibilidades de embarazo natural se reducen considerablemente, el factor masculino debe ser meticulosamente evaluado.
Un hombre es estéril cuando es incapaz de fecundar, mientras que es infértil cuando tiene problemas de fertilidad, que dificultan o impiden que la mujer pueda concebir un bebé sano con su esperma.
En este artículo queremos acercarte un poco más en detalle, a lo que se conoce como “factor masculino” en la infertilidad, sus causas, diagnóstico y tratamiento.
Para diagnosticar el factor masculino en pacientes es necesario realizar una anamnesis, (información para confeccionar un historial médico).
Esta debe incluir desde los antecedentes familiares y personales, hábitos sexuales de la pareja, consumo de sustancias nocivas para la fertilidad como son el alcohol, las drogas y el tabaco, la posible exposición a calor excesivo o irradiaciones, hasta una exploración física completa para analizar el fenotipo, los caracteres sexuales secundarios, el estado del pene, la próstata, los testículos, etc.
En este caso el problema está en la producción de las hormonas masculinas que regulan los órganos sexuales masculinos.
El problema de infertilidad ocurre por un bloqueo en las vías seminales por donde deben circular los espermatozoides.
Se trata de cuando el problema está concretamente en el testículo que no produce correctamente espermatozoides por motivos genéticos o adquiridos.
Es cuando se desconoce la causa concreta de la esterilidad. Entre estas causas puede estar las alteraciones en la concentración, movilidad y morfología de espermatozoides en el semen.
El asesoramiento sobre hábitos y situaciones que puedan afectar la capacidad reproductiva es un paso crucial en el tratamiento de la infertilidad. Este proceso implica una evaluación integral de los factores de estilo de vida y condiciones médicas que podrían estar comprometiendo la fertilidad. En casos de esterilidad de origen endocrino, se implementa un proceso hormonal específico para corregir los desequilibrios que puedan estar interfiriendo con la reproducción.
Cuando se identifican procesos infecciosos, el tratamiento con antibióticos se convierte en una prioridad para eliminar cualquier patógeno que pueda estar obstaculizando la fertilidad. Por otro lado, en situaciones más complejas como el varicocele, la azoospermia obstructiva o la criptozoospermia, se puede requerir un abordaje quirúrgico. Estas intervenciones están diseñadas para corregir anomalías anatómicas o funcionales que impiden la producción o el transporte adecuado de espermatozoides, mejorando así las posibilidades de concepción.
Se llama oligospermia a una concentración baja de espermatozoides en el semen eyaculado de un hombre en edad fértil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una concentración menor de 15 millones de espermatozoides por mililitro para que se considere oligospermia.
Para diagnosticarla hay que realizar un seminograma, que consiste en un análisis de semen en un microscopio para estudiar tanto la cantidad como la calidad de los espermatozoides (por ejemplo, si tienen problemas de movilidad o una mala morfología).
Se da astenospermia o astenozoospermia cuando hay una movilidad anormal de los espermatozoides en el semen. Para ello se realiza un seminograma en el que se comprueba la movilidad de los espermatozoides en base a su progresividad, capacidad de movimiento rectilíneo y velocidad.
Cuando un hombre presenta, en más de un 96% de sus espermatozoides alteraciones morfológicas, se denomina teratozoospermia. La morfología de un espermatozoide ideal debería ser: cabeza ovalada, contorno regular, cola única y recta, núcleo fijo y color transparente. Todo ello puede observarse en un seminograma.

El problema, tanto en la oligospermia, como en la astenospermia y la teratozoospermia, es que son patologías asintomáticas, porque no existen síntomas evidentes como el dolor para detectarlas. Normalmente los hombres que las padecen, no lo descubren hasta el momento en que la pareja desea quedarse embarazada y se realizan pruebas de fertilidad.
La fertilidad masculina depende de muchos factores, no es estática. Los resultados del seminograma no son suficientes, tienen que interpretarse junto con otras pruebas y una valoración clínica personalizada.
Los parámetros seminales dentro del intervalo de confianza no garantizan la fertilidad. Si el hombre desea tener hijos y los tratamientos médicos no consiguen remediar el problema de fertilidad, se hace necesario recurrir a las técnicas de reproducción asistida.