Por Dr. Oliver Pack (Médico colegiado - 030308944).
El cáncer de testículo es el tumor sólido más frecuente en los jóvenes entre 15 y 35 años, por lo que su diagnóstico suele coincidir con una etapa de la vida en la que todavía no han cumplido su deseo de ser padres. Por eso, una de las primeras cosas que suelen plantearse es la posibilidad de criopreservar espermatozoides para poder utilizarlos en un futuro tratamiento de reproducción asistida y conseguir así un embarazo.
Es un tipo de tumor que se origina en las células testiculares, que son las responsables de la producción de espermatozoides y testosterona. En la mayoría de los casos, se detecta de forma temprana, por lo que es posible aplicar un tratamiento eficaz que suele tener altas tasas de curación (superiores al 95% en fases iniciales).
No obstante, hay que tener en cuenta que tanto la enfermedad como su tratamiento pueden afectar a la función testicular, poniendo así en peligro la posibilidad de conseguir la paternidad.

No existe una causa única que explique la aparición de este tipo de cáncer, pero sí se han identificado algunos factores que aumentan el riesgo, como:
En muchos casos, el cáncer aparece sin factores de riesgo claros, por lo que es muy importante que exista un diagnóstico precoz que permita planificar el tratamiento más adecuado.
El diagnóstico suele iniciarse tras la detección de un bulto o aumento de tamaño en uno de los testículos. A partir de ese momento, se realizan pruebas como la ecografía testicular y análisis de marcadores tumorales en sangre.
El tratamiento inicial suele consistir en la extirpación del testículo afectado (orquiectomía) para poder confirmar el diagnóstico y determinar el tipo de tumor. En función del estadio, puede ser necesario añadir quimioterapia o radioterapia.
El impacto sobre la fertilidad de los hombres que padecen este tipo de tumores dependerá de varios factores, entre ellos el tipo de tratamiento y la situación previa del paciente.
La cirugía puede reducir la producción de espermatozoides cuando el testículo restante no funciona correctamente. Sin embargo, es la quimioterapia y, en menor medida, la radioterapia, las que pueden tener un efecto más importante. Estos tratamientos pueden provocar una disminución o ausencia temporal de espermatozoides (azoospermia), así como daño en el ADN espermático, lo que puede afectar la capacidad de fecundación y aumentar el riesgo de fallos en el desarrollo embrionario.
En algunos casos, estos efectos son reversibles con el tiempo, ya que la función testicular se puede recuperar de forma progresiva, pero en otros pueden ser permanentes. Por eso, es fundamental planificar la fertilidad antes de iniciar el tratamiento oncológico.

Antes de comenzar el tratamiento, es habitual que los especialistas recomienden la preservación de espermatozoides mediante la congelación de semen. Se trata de un procedimiento sencillo, que consiste en obtener una o varias muestras seminales que se criopreservan para su uso futuro en técnicas de reproducción asistida. Normalmente, este tipo de tratamientos tienen grandes tasas de éxito, ya que no han sido afectados por el tratamiento oncológico, aunque su calidad dependerá de la situación previa del paciente.
En situaciones en las que no es posible obtener una muestra de semen de forma natural, pueden plantearse otras opciones como la biopsia testicular para recuperar espermatozoides directamente del testículo.
Hoy en día, superar un cáncer de testículo no implica renunciar a la paternidad. Muchos hombres consiguen tener hijos tras el tratamiento, ya sea de forma natural o mediante técnicas de reproducción asistida.
En aquellos casos en los que la calidad seminal se recupera, el embarazo puede lograrse de forma espontánea. Pero cuando esto no ocurre, es necesario acudir a técnicas como la fecundación in vitro con microinyección espermática (ICSI), que permite inyectar un único espermatozoide directamente en el óvulo. De esta forma, el óvulo de la pareja puede fecundarse y, posteriormente, transferirse al útero para que se produzca el embarazo.
Por todo esto, es fundamental que todos los pacientes diagnosticados de cáncer testicular sean informados precozmente sobre las opciones de preservación de la fertilidad antes de iniciar el tratamiento.
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