Por Dra. Elisa Pérez (Ginecóloga colegiada - 203311163).
El lupus es una enfermedad autoinmune que provoca que el sistema inmunitario, lejos de proteger al cuerpo, lo ataque por error. De esta forma, puede afectar a diferentes partes del organismo como la piel, las articulaciones, los riñones o el propio sistema nervioso.
Muchas mujeres podrían pensar que esta enfermedad pude suponer un riesgo a la hora de conseguir un embarazo, pero más que un riesgo podría ser un obstáculo, ya que existen diferentes factores de riesgo asociados al lupus que pueden complicar la concepción natural.
El lupus es una enfermedad autoinmune que ataca por error a los propios tejidos del cuerpo. Existen diferentes tipos, pero el más común y también el más complejo es el lupus eritematoso sistémico (LES).
Esta enfermedad puede tener épocas de brotes (cuando los síntomas empeoran) y periodos de remisión (cuando la enfermedad está más controlada), algo que podría ser clave a la hora de planificar un embarazo.
De forma general, una mujer con lupus puede quedarse embarazada de forma natural, pero existen varios factores que pueden influir negativamente en la fertilidad. Por ejemplo, si el lupus está activo puede dificultar la ovulación o hacer que el ciclo menstrual se vuelva irregular. En este sentido, algunos medicamentos que se utilizan para el control del lupus pueden afectar a la reserva ovárica de la mujer, disminuyendo el número de óvulos disponibles y complicando así el embarazo.

Por esta razón, si te han diagnosticado lupus y todavía no tienes claro cuándo quieres ser madre, puede ser interesante que valores la criopreservación de óvulos, una técnica que permite conservar los óvulos para poder utilizarlos en futuros tratamientos de reproducción asistida. Esto está especialmente recomendado en el caso de mujeres jóvenes que tienen la enfermedad controlada, pero es previsible que vayan a necesitar medicación que pueda afectar a su función ovárica en el futuro.
El lupus como tal no impide el embarazo, pero sí es cierto que una mujer que padece esta enfermedad debe planificar cuidadosamente su embarazo, preferiblemente en una etapa de remisión (cuando la enfermedad está controlada) y con un equipo médico especializado que incluya reumatólogos, ginecólogos y especialistas en medicina materno-fetal.
Cuando el lupus está inactivo y no hay afectación renal o presencia de anticuerpos de alto riesgo, la mayoría de los embarazos llegan a término sin mayores complicaciones.
Cuando hay un diagnóstico de lupus, es importante saber qué riesgos puede provocar esta enfermedad durante un embarazo, como:
Es perfectamente viable la realización de tratamientos de reproducción asistida en mujeres diagnosticadas con lupus, pero la clave está en una buena planificación y seguimientos médico.
Lo ideal es que la enfermedad esté estable y que el personal médico valore cada situación para adaptar el tratamiento a cada situación. En algunos casos, puede hacerse una estimulación ovárica suave o incluso optar por la fecundación con óvulos previamente vitrificados, si se decidió preservar la fertilidad previamente.

No estamos hablando de una enfermedad hereditaria en el sentido clásico, como lo pueden ser otras enfermedades genéticas. Es decir, no se transmite directamente de madre a hijo, pero sí existe una cierta predisposición genética. Esto significa que los hijos de personas con lupus pueden tener una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades autoinmunes en general (no necesariamente lupus), pero el riesgo sigue siendo bajo.
Además, en algunos casos muy poco frecuentes, si la madre tiene ciertos anticuerpos (como los anti-Ro o anti-La), el bebé podría desarrollar lupus neonatal, una condición transitoria que puede causar erupciones cutáneas o alteraciones cardíacas. Por eso estos embarazos deben ser seguidos con especial atención, pero hay que insistir en que nada de esto significa que el niño vaya a tener lupus crónico.
El lupus, por tanto, no tiene por qué cerrar la puerta a la maternidad. Requiere planificación, controles más estrictos y una visión médica global, pero con la enfermedad bien controlada y un buen acompañamiento, sí es posible quedarse embarazada y tener un bebé sano.
Andreoli L., Bertsias GK., Agmon-Levin N., Brown S., Cervera R., Costedoat-Chalumeau N.
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