Por Dra. Verónica Corona García (Ginecóloga colegiada - 280866947). Artículo actualizado y revisado el 09/09/2026 por Dra. Latifa Aboulmajd (Ginecóloga colegiada 03-0311750).
La infertilidad secundaria puede ser un concepto desconocido para muchos, pero para aquellos que la viven, se convierte en una batalla diaria llena de emociones encontradas. La infertilidad secundaria se produce cuando, después de haber conseguido al menos un embarazo previamente, aparecen dificultades para lograr una nueva gestación. Puede ocurrir tanto si el embarazo anterior terminó en nacimiento como si tuvo otro desenlace. Puede aparecer tanto si el embarazo anterior se consiguió de forma natural como mediante un tratamiento de reproducción asistida.
Las razones pueden variar, pero la desesperanza y el desconcierto son emociones comunes que muchos enfrentan.
Las causas de la infertilidad secundaria son prácticamente las mismas que las de la infertilidad primaria. La infertilidad secundaria puede ser tanto femenina como masculina, o incluso afectar a los dos miembros de la pareja. Es esencial no perder el tiempo en casos de infertilidad secundaria, especialmente si la madre es mayor de 35 años.
Es importante tener en cuenta que la fertilidad puede cambiar con el paso del tiempo. Haber conseguido un embarazo anteriormente no significa que las condiciones reproductivas sean exactamente las mismas años después. Tanto en mujeres como en hombres pueden producirse cambios relacionados con la edad, la salud, determinados tratamientos o el estilo de vida. Además, con el paso del tiempo pueden aparecer problemas médicos que no existían durante el embarazo anterior o que en aquel momento no afectaban de forma significativa a la fertilidad.
Después de un año buscando el embarazo sin éxito, se recomienda consultar con un especialista. En mujeres mayores de 35 años, esta valoración puede adelantarse a los seis meses debido al impacto que la edad puede tener sobre la fertilidad.
También puede ser recomendable consultar antes cuando existen determinados factores de riesgo o antecedentes, como ciclos menstruales irregulares, endometriosis, cirugías ginecológicas o pélvicas, problemas de fertilidad previamente conocidos o cuando el embarazo anterior requirió un tratamiento de reproducción asistida.
El especialista podrá valorar la situación reproductiva de ambos miembros de la pareja e indicar las pruebas de fertilidad más adecuadas en cada caso.

La infertilidad primaria ocurre cuando una pareja que no tiene hijos, después de un año de relaciones sexuales sin protección no puede quedar embarazada. Para diagnosticar la infertilidad primaria es necesario realizar pruebas de fertilidad que determinen las causas específicas.
Una vez obtenidos los resultados, se podrá pautar un tratamiento puede variar desde tratar la enfermedad de base hasta utilizar técnicas de reproducción asistida para conseguir el embarazo.
Entre las causas de la infertilidad secundaria femenina destacan:
El factor edad, especialmente en la mujer, tiene una importancia relevante en la infertilidad secundaria. Entre un embarazo y el siguiente pueden haber transcurrido varios años y, durante ese tiempo, la reserva ovárica disminuye progresivamente y también pueden producirse cambios en la calidad de los ovocitos. Esto puede reducir las probabilidades de conseguir un embarazo espontáneo y aumentar el riesgo de alteraciones cromosómicas embrionarias.
La calidad seminal también puede variar con el paso del tiempo y verse afectada por enfermedades, intervenciones quirúrgicas, determinados tratamientos médicos o factores relacionados con el estilo de vida. Por este motivo, ante una infertilidad secundaria es importante estudiar nuevamente a ambos miembros de la pareja.
La infertilidad secundaria se diagnostica de forma similar a la infertilidad primaria, aunque en este caso existe el antecedente de haber conseguido al menos un embarazo previamente. De forma general, el especialista recopilará información sobre el historial médico y reproductivo de ambos miembros de la pareja, incluyendo embarazos previos, partos o abortos, así como antecedentes de enfermedades, cirugías o tratamientos anteriores.
El estudio puede incluir una valoración de la reserva ovárica mediante análisis hormonales y ecografía, una evaluación de la ovulación, una ecografía ginecológica, un estudio de la permeabilidad de las trompas de Falopio cuando esté indicado y un seminograma para valorar la calidad seminal. En función de los antecedentes y de los resultados obtenidos, el especialista podrá solicitar otras pruebas específicas.

Es importante destacar que la infertilidad secundaria no siempre tiene una causa clara o única, y a veces se pueden encontrar problemas que afectan la fertilidad a lo largo del tiempo, incluso después de haber tenido un embarazo previo sin dificultades.
Tras la dicha de un embarazo natural, los planes de Ruslán y Claudia para expandir su familia se toparon con la realidad de la infertilidad secundaria. Con determinación y coraje, embarcaron en el viaje hacia la fecundación in vitro.
Cuando Ruslán y Claudia decidieron concebir nuevamente, anticiparon momentos felices y un proceso sin complicaciones. Sin embargo, las pruebas médicas revelaron una obstrucción en las trompas de Falopio de Claudia, lo que requería una intervención laparoscópica. Ante esta adversidad, decidieron continuar y optaron por IVF-Life Alicante.
El tratamiento de la infertilidad secundaria dependerá de la causa identificada y de las características reproductivas de cada paciente o pareja. Los tratamientos para la infertilidad secundaria son similares a los utilizados para la infertilidad primaria, y se eligen según las causas específicas en cada caso. Algunos de los tratamientos incluyen:
Cuando la reserva ovárica de la paciente es baja o se tienen problemas con la ovulación, los especialistas pueden recurrir a la estimulación ovárica. El objetivo de la estimulación ovárica es conseguir que todos los folículos ‘’reclutados’’ en un ciclo natural maduren en lugar de degradarse y así mejorar las posibilidades de quedarse embarazada.
La inseminación artificial (IA) consiste en depositar los espermatozoides, previamente capacitados en el laboratorio, dentro del útero materno en el momento en el que se esté produciendo la ovulación. La inseminación artificial puede plantearse en determinados casos, dependiendo de factores como la edad de la mujer, la reserva ovárica, la permeabilidad de las trompas de Falopio y las características de la muestra seminal.

La fecundación in vitro (FIV) consiste en obtener los ovocitos mediante estimulación ovárica y punción folicular para posteriormente fecundarlos en el laboratorio. Es una solución para problemas relacionados con las trompas de Falopio bloqueadas, reserva ovárica baja, o infertilidad desconocida.
En casos donde el problema sea la calidad de los óvulos o del semen, el especialista en fertilidad podría considerar el tratamiento con doble donación de gametos.
En determinados casos, puede ser necesario realizar una cirugía para reparar las trompas de Falopio bloqueadas, extirpar quistes o fibromas que comprometan la fertilidad.
Dependiendo de la causa, el especialista podrá pautar medicamentos para tratar problemas de ovulación o patologías como el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
En IVF-Life contamos con una gran variedad de posibles tratamientos en reproducción asistida para tratar casos de infertilidad tanto primaria como secundaria. Dependiendo de las causas de infertilidad, los especialistas te ofrecerán un tratamiento completamente personalizado y adaptado a cada caso.
A partir de los 35 años, la fertilidad de la mujer disminuye drásticamente. Por eso, cuando existe la posibilidad de buscar el embarazo a partir de esta edad, la preservación de la fertilidad es la mejor opción. La congelación de óvulos permite detener su envejecimiento, conservando la calidad de los mismos. Así, las posibilidades de un embarazo de éxito se mantienen pese al tiempo que pueda pasar.
La infertilidad secundaria es una realidad más frecuente de lo que mucha gente piensa y, aunque a menudo resulta inesperada, no significa necesariamente que el embarazo no vaya a llegar. En la actualidad contamos en medicina reproductiva con herramientas diagnósticas y tratamientos que nos permiten abordar muchas de las causas implicadas y ofrecer tratamientos adaptados a cada caso.
Porque haber conseguido un embarazo anteriormente es parte de la historia clínica reproductiva de una pareja, pero no dispone necesariamente cómo será el siguiente capítulo.
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