Por Dr. Pedro Royo Manero (Ginecólogo colegiado - 312203918).
La hormona antimülleriana AMH es un biomarcador de la reserva ovárica de la mujer. La AMH es una glicoproteína que, en el caso de las mujeres, está producida por las células de la granulosa de los folículos ováricos.
Esta hormona tiene la potente capacidad de presentarse como un biomarcador de la reserva ovárica es decir, de los óvulos con los que cuenta una mujer en un determinado momento.
La hormona antimülleriana (AMH), es archiconocida en los procesos de reproducción asistida por ser uno de los principales indicadores de la reserva ovárica de la mujer. A continuación, entenderemos en profundidad la función de esta proteína, los mecanismos que la miden y la interpretación de sus niveles en pacientes que se encuentran en busca de un embarazo.
Poder conocer los niveles de hormona antimülleriana permite a los especialistas en medicina reproductiva tener más información acerca del estatus de fertilidad de sus pacientes, así como predecir la respuesta que van a tener ante la estimulación ovárica que se lleva a cabo en los tratamientos de reproducción asistida.
La reserva ovárica es la cantidad de óvulos de los que dispone una mujer y esta varía en función de su edad. Es por eso que, la reserva ovárica, cumple un papel determinante dentro de la fertilidad femenina.
Que la reserva ovárica de una mujer sea baja puede reducir sus probabilidades de embarazo. A pesar de ello, que la disponibilidad de óvulos de una mujer sea alta no lo es todo para determinar su embarazo. Aquí también juega un papel importante la calidad de los óvulos.
El análisis de la hormona antimülleriana AMH forma parte de las pruebas que los expertos de IVF-Life recomiendan realizarse a sus pacientes, ya que permite brindar un diagnóstico preliminar, poder pautar otras pruebas pertinentes y establecer una vía de tratamiento.
De acuerdo con la Sociedad Española de Fertilidad o SEF, es importante recalcar que los valores de hormona antimülleriana no indican en ningún caso la calidad de los óvulos que tiene una mujer, sino la estimación de aquellos que resultarían viables tras una estimulación hormonal.
Medir la AMH resulta sencillo y no invasivo para la paciente, pues para ello solo será necesario realizar un análisis de sangre. En principio, la extracción podría realizarse en cualquier momento del ciclo, ya que la reserva ovárica no varía durante este.
No obstante, como en la expresión de la AMH influyen otras hormonas (como la FSH), siempre se recomienda llevar a cabo el estudio de la reserva ovárica entre los días 3 y 5 del ciclo, es decir, al inicio de la menstruación.

Los resultados de la hormona antimülleriana se muestran, generalmente, en nanogramos por mililitro (ng/ml) y, si bien cada clínica, laboratorio o incluso país se guía por unos valores de referencia diferentes, todos tienden a ser bastante similares.
Por motivos como este siempre es primordial que, independientemente de ser conocedores de los valores de referencia, los resultados sean interpretados por un equipo experto en reproducción asistida junto al resto de información relevante, siendo ejemplo de esto la que se obtiene mediante ecografía en un recuento de folículos antrales o en el análisis de otras hormonas (FSH, LH o estradiol).
Un factor determinante de la reserva ovárica es la edad. A medida que una mujer va cumpliendo años, la cantidad y calidad de sus óvulos va disminuyendo, presentándose un importante pico a mediados de la treintena y mostrándose prácticamente agotada al acercarse la menopausia. Consecuentemente, los niveles de AMH van mermando también.
En este contexto es importante destacar que hay mujeres que presentan una baja reserva ovárica a pesar de ser aún jóvenes -biológicamente hablando-. Estos casos suelen estar asociados a un estado de vida poco saludable, a factores genéticos o a motivos médicos concretos, como pueden ser los tratamientos con quimioterapia, el haberse sometido a alguna intervención quirúrgica a nivel ovárico o estar diagnosticada de ciertas afecciones (menopausia precoz, enfermedades autoinmunes, endometriosis, etc.).
La experiencia, los recursos y el saber hacer de los profesionales de IVF-Life han posibilitado que cientos de pacientes con una baja reserva ovárica consigan el embarazo, por lo que tu caso no va a ser diferente.
A pesar de que el pronóstico de un tratamiento de fecundación in vitro de una paciente que presenta una baja reserva ovárica pueda ser menos favorable -debido a la subsecuente baja respuesta a la estimulación-, nuestros expertos en medicina reproductiva cuentan con protocolos concretos y personalizados para abordar tu caso de manera idónea.
Por ejemplo, hay que tener en cuenta que una baja reserva ovárica no implica siempre una peor calidad ovocitaria. Es por ello que en IVF-Life evitamos llevar a cabo una estimulación masiva que acabe por “estresar” a aquellos ovocitos que podrían ser funcionales.
Calcular adecuadamente las dosis de gonadotropinas que cada paciente ha de administrarse es esencial a la hora de hacer de tu éxito nuestra prioridad. Así mismo lo es poner a tu disposición los tratamientos más prometedores, como pueden ser las técnicas de rejuvenecimiento ovárico o la ovodonación.
Si bien muchas mujeres y parejas ven los tratamientos de donación de ovocitos como un último recurso, a raíz del aún persistente estigma creado a su alrededor y del duelo genético que a veces se atraviesa, en IVF-Life te animamos a verlo como una potente decisión de los pacientes que, al igual que tú, buscan el embarazo.
Sea cual sea tu historia, en nuestras clínicas de Fertilidad en Alicante, Donosti y Madrid queremos escucharla. Queremos escucharte, conocer tus dudas y ser partícipes del final exitoso que juntos vamos a vivenciar.