Por Dra. Victoria Verdú (Ginecóloga colegiada N.º 282847366).
En el ámbito de la fertilidad, se habla de embarazo bioquímico cuando se produce una pérdida temprana del embarazo muy poco tiempo después de la implantación del embrión. En estos casos, el cuerpo empieza a producir la hormona del embarazo, la gonadotropina coriónica humana (hCG), que se puede detectar con un análisis de sangre.
Por esta razón se llama “bioquímico”, ya que solo se detecta a través de este análisis, pero no existen signos ecografícos de embarazo o saco gestacional visible.
El embarazo bioquímico se produce cuando el óvulo es fecundado y se implanta en el útero, pero no evoluciona correctamente y termina en una pérdida muy temprana, normalmente antes de la semana 5 de gestación.
Entre las causas más comunes se encuentra la presencia de anomalías cromosómicas en el embrión, algo que impide que se desarrolle de forma correcta y, por tanto, se interrumpa el embarazo. Estas anomalías son muy comunes cuando hay una edad materna o paterna avanzada o cuando existen defectos genéticos estructurales heredados por parte de alguno de los progenitores o de los dos.

Pero el embarazo bioquímico también puede deberse a problemas en el útero de la mujer como pólipos o miomas, y a alteraciones hormonales (niveles bajos de progesterona) o problemas inmunológicos (el sistema inmunitario podría reconocer al embrión como algo extraño y atacarlo).
Otra de las causas podría estar en la calidad del óvulo o del esperma, ya que gametos con baja calidad podrían crear un embrión de mala calidad que tendrá menos probabilidades de implantarse.
La buena noticia es que un embarazo bioquímico, aunque es doloroso emocionalmente hablando, suele ser un evento aislado y no impide tener un embarazo con éxito más adelante.
No siempre es fácil identificar qué ha causado un embarazo bioquímico, pero sí que existen varios factores conocidos que pueden predisponer a esta pérdida gestacional. Entre ellos se encuentran:
El embarazo bioquímico suele detectarse con mayor frecuencia en casos de reproducción asistida. Esto no se debe a que las pacientes que recurren a estas técnicas sean más propensas a sufrirlo, sino a que en estos tratamientos se realizan análisis muy tempranos para confirmar el embarazo. En cambio, en los embarazos naturales, estas pruebas suelen hacerse solo después de notar un retraso menstrual, por lo que muchos embarazos bioquímicos pueden pasar desapercibidos y se confunden con un retraso o menstruación irregular.
Para identificar un embarazo bioquímico es necesario realizar la prueba de la hormona hCG en sangre, por lo que no es posible detectarlo de forma retrospectiva. Por tanto, si no se midió hCG en el momento oportuno, el embarazo bioquímico no deja evidencia clínica posterior, lo cual explica por qué tantos pasan desapercibidos. Solo si se realiza la prueba cuando está ocurriendo se puede identificar como tal.

Un embarazo bioquímico no suele dejar secuelas físicas ni afecta a la fertilidad, y no requiere un legrado del útero (puesto que no se identifican estructuras embrionarias en la cavidad), por lo que la gran mayoría de las mujeres que han sufrido uno suelen conseguir un embarazo con éxito posteriormente.
En muchos casos, de hecho, puede considerarse como una señal de que la implantación es posible, por lo que es posible conseguir la maternidad gracias a la reproducción asistida.
En general, un embarazo bioquímico aislado no requiere de otros estudios más profundos, a no ser que se repita varias veces o que existan antecedentes de otras pérdidas.
El cuerpo de la mujer suele recuperarse rápidamente después de este tipo de pérdida gestacional, ya que el embarazo no estaba muy avanzado. De hecho, muchas mujeres ovulan en el ciclo siguiente o incluso pocos días después de la pérdida.
Desde el punto de vista médico, se puede volver a intentar cuando la mujer se sienta preparada tanto física como emocionalmente.
En principio, no se puede prevenir porque suele estar causado por anomalías cromosómicas de los embriones, algo que no se puede controlar. Muchos embarazos no viables simplemente no progresan, y eso es algo que ocurre de forma muy común en la naturaleza.
No obstante, si los abortos bioquímicos se repiten, sí que puede ser útil investigar posibles causas prevenibles como alteraciones hormonales, problemas uterinos, trastornos de la coagulación o deficiencias inmunológicas. Una opción puede ser la FIV con test genético preimplantacional para detectar embriones cromosómicamente normales.
Como en muchas otras situaciones, existe una recomendación general para mejorar la salud reproductiva, como mantener un estilo de vida saludable, evitar el tabaco o controlar el estrés, cosas que, si bien no garantizan que se consiga el embarazo, sí pueden mejorar las posibilidades.