Por Dr. Álvaro Díez Álvarez (Ginecólogo colegiado - 282865580).
Los miomas uterinos son una de las afecciones ginecológicas más comunes en mujeres en edad reproductiva. Se estima que hasta un 70-80% de las mujeres pueden desarrollarlos en algún momento de su vida, pero la mayoría serán asintomáticos y no todos requerirán tratamiento.
Aunque en muchos casos no presentan síntomas, pueden generar dudas en aquellas mujeres que tienen intención de quedarse embarazadas.
También llamados fibromas o leiomiomas son tumores benignos que crecen en el útero. Se desarrollan a partir del músculo liso uterino y su crecimiento está influenciado por las hormonas, especialmente el estrógeno y la progesterona.
Existen diferentes tipos, en función de su ubicación en el útero.
Los miomas subserosos se desarrollan en la parte externa del útero y, en principio, no afectan a la fertilidad, aunque si son muy grandes hay que valorar su extirpación.
Los miomas intramurales crecen dentro de la pared muscular del útero y pueden afectar a la implantación del embrión y producir sangrados abundantes.
Los miomas submucosos, que deben extirparse siempre, se encuentran en la cavidad uterina y pueden interferir directamente en la implantación y el desarrollo del embarazo.
Tanto los miomas subserosos como los miomas submucosos pueden ser pediculados y están unidos al útero por un tallo que puede torsionarse y producir dolor.

No solo es que sea posible, sino que muchas mujeres que tienen miomas logran el embarazo de forma natural. Sin embargo, el impacto de los miomas en la fertilidad depende de su tamaño, del número e, incluso, de su ubicación. En este sentido, es importante destacar que si existen miomas subserosos grandes o submucosos se puede ver comprometida la implantación del embrión o aumentar el riesgo de aborto espontáneo.
Además, algunos pueden causar irregularidades menstruales, sangrados abundantes y dolor pélvico, lo que puede afectar a la fertilidad de la mujer.
Los tratamientos de fertilidad, como la fecundación in vitro (FIV), pueden verse afectados por la presencia de miomas. En especial, los miomas submucosos y los intramurales grandes pueden reducir las tasas de éxito de la implantación del embrión. En estos casos, se recomienda evaluar la posibilidad de extirpar los miomas mediante cirugía abierta o cerrada (miomectomía) o histeroscopia antes de iniciar el tratamiento.
Existen diferentes opciones de tratamiento para los miomas dependiendo de su impacto en la fertilidad y la sintomatología, que van desde la vigilancia activa (si no causan síntomas ni afectan a la fertilidad), hasta la cirugía para extirparlos, preservando el útero. Además de la cirugía, existen otros tratamientos como la embolización de arterias uterinas, aunque esta técnica no siempre es recomendada en mujeres que desean ser madres.
Por su parte, los tratamientos hormonales pueden reducir el tamaño de los miomas, aunque no son recomendables a largo plazo en mujeres que buscan un embarazo inmediato. Si tienes miomas y quieres ser madre, es fundamental acudir a un especialista en fertilidad para evaluar su impacto y planificar el mejor tratamiento. Aunque en algunos casos pueden dificultar la concepción, con el enfoque adecuado muchas mujeres logran el embarazo, ya sea de manera natural o mediante reproducción asistida.