Por Alejandro Olloqui Escalona (Ginecólogo colegiado - 282867126).
La duración de un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) depende del protocolo indicado en cada caso. De forma general, la fase de estimulación ovárica suele durar aproximadamente entre 10 y 12 días, mientras que un ciclo completo con transferencia embrionaria en fresco y prueba de embarazo puede abarcar alrededor de 3 a 5 semanas.
Pero, no todas las pacientes tendrán el mismo calendario, ya que todo dependerá de la respuesta de los ovarios, el tipo de protocolo, el desarrollo de los embriones o la decisión de realizar la transferencia en un ciclo posterior. Es importante tener en cuenta que estos plazos no incluyen el estudio inicial ni los posibles tiempos de espera antes de comenzar.
Podemos dividir el tratamiento de FIV en varias etapas: preparación del ciclo, estimulación ovárica, punción folicular, fecundación y cultivo embrionario, transferencia y betaespera.
El primer paso será estudiar las características propias de cada paciente para poder diseñar un plan de tratamiento adaptado a sus necesidades. Para ello, pueden llevarse a cabo diferentes pruebas como análisis hormonales y serológicos, ecografía ginecológica y valoración de la reserva ovárica. Además, dependiendo del caso, también pueden ser necesarias otras pruebas relacionadas con el semen, el útero o los antecedentes médicos y reproductivos de la paciente.
Con toda esta información, el equipo determina qué protocolo de estimulación ovárica se va a utilizar, qué medicación será necesaria y cuándo comenzará el tratamiento. La duración de esta fase es muy variable. En algunos casos puede completarse en pocos días y, en otros, será necesario esperar al siguiente ciclo menstrual o realizar alguna prueba adicional antes de comenzar.
Durante la estimulación ovárica, que suele iniciarse alrededor del día 2-3 de menstruación la paciente se administra diariamente la medicación hormonal prescrita por el equipo médico para favorecer el crecimiento folicular. Esta fase puede durar entre 10 y 12 días, aunque puede ser más corta o prolongarse algunos días más en función de la respuesta que tengan los ovarios.
Durante la estimulación se realizan controles ecográficos para comprobar cómo están creciendo los folículos y adaptar, si fuera necesario, las dosis de medicación. Estos controles permiten determinar el momento adecuado para administrar la medicación que desencadena la maduración final de los ovocitos antes de la punción folicular, que suele programarse unas 34-36 horas después.

Cuando los folículos han alcanzado el desarrollo adecuado, se administra la medicación para inducir la maduración final de los ovocitos y se programa la punción folicular, que permite extraer los ovocitos de los folículos mediante una aguja guiada por ecografía. Esta intervención se realiza bajo sedación y la paciente puede volver a casa el mismo día.
Los ovocitos maduros que se obtengan pueden congelarse o llevarse al laboratorio para fecundarse utilizando la técnica indicada en cada caso, bien mediante una FIV convencional o mediante una microinyección espermática o ICSI, en la que el equipo de embriología introduce un único espermatozoide en el interior del óvulo. En situaciones específicas, como determinados tratamientos de preservación de la fertilidad, los ovocitos pueden vitrificarse sin fecundar. Por otro lado, cuando se decide aplazar la transferencia embrionaria, lo habitual es vitrificar los embriones obtenidos.
Al día siguiente de la fecundación, se comprueba cuántos ovocitos han fecundado correctamente y, a partir de ese momento, los embriones permanecen en cultivo durante varios días mientras los embriólogos valoran su evolución.
Es frecuente prolongar el cultivo hasta la fase de blastocisto, que generalmente se alcanza en los días 5 o 6 de desarrollo. Por tanto, si el cultivo se mantiene hasta blastocisto, suelen transcurrir aproximadamente 5 o 6 días desde la punción hasta disponer de los embriones que hayan alcanzado un desarrollo adecuado para una posible transferencia o vitrificación. No todos los embriones llegan a esta fase.
La transferencia embrionaria es un procedimiento habitualmente sencillo en el que el embrión se deposita cuidadosamente en el interior del útero a través de un catéter muy fino. Después, comienza el periodo que conocemos como betaespera, el tiempo que transcurre desde la transferencia hasta la prueba de embarazo. Cuando la transferencia se realiza en fresco, tiene lugar unos días después de la punción, dentro del mismo ciclo de tratamiento, siempre que las condiciones clínicas y embrionarias sean adecuadas.
La fecha exacta para realizar la prueba depende del protocolo y del día de desarrollo del embrión transferido. En términos generales, suele situarse aproximadamente entre 10 y 14 días después de la transferencia. Por tanto, si todo el tratamiento se desarrolla dentro del mismo ciclo, desde el inicio de la estimulación hasta conocer el resultado pueden pasar aproximadamente entre 3 y 5 semanas.
Es importante respetar la fecha indicada por la clínica para realizar la prueba, aunque se haya optado por un test de embarazo en orina.
Hasta ahora hemos hablado de un calendario que se corresponde con un tratamiento en el que se realiza una transferencia embrionaria en fresco, es decir, unos días después de la punción. No obstante, también es posible que los embriones se vitrifiquen y la transferencia se realice posteriormente, por el motivo que sea.
En estos casos, el tratamiento se prolonga porque es necesario planificar una nueva fase de preparación endometrial antes de la transferencia. Esta estrategia puede estar indicada por diferentes motivos:
Realización de un test genético preimplantacional (PGT): cuando está indicado estudiar genéticamente los embriones, habitualmente se realiza una biopsia del blastocisto y se vitrifica mientras se esperan los resultados. La biopsia puede realizarse, según el desarrollo embrionario, entre los días 5 y 7 de cultivo.
Por tanto, en una transferencia de embriones congelados no podemos hablar de un calendario global de tres o cinco semanas, porque pueden pasar varias semanas o incluso meses desde la estimulación hasta la transferencia. Por este motivo, cuando se plantea una estrategia de transferencia de embriones congelados, es recomendable solicitar al equipo médico una estimación individualizada del calendario completo.
El número de visitas presenciales también variará en función de la paciente y del propio tratamiento. Antes de comenzar, se realizará una consulta inicial y las pruebas necesarias para que el personal médico pueda diseñar el protocolo.
Una vez iniciada la estimulación ovárica, hay que hacer varios controles ecográficos para ver el resultado del tratamiento. Por tanto, la paciente deberá acudir a la clínica para estos controles con varias visitas durante los aproximadamente 10-12 días de estimulación, además de acudir a la clínica para la punción folicular y, cuando corresponde, para la transferencia embrionaria.
El número concreto dependerá de la respuesta ovárica y del protocolo, ya que algunas pacientes pueden necesitar más controles que otras para ajustar la medicación o decidir con precisión el momento adecuado para la punción.
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Esta planificación es especialmente importante en el caso de pacientes internacionales o que viven lejos de la clínica. Siempre que sea posible, algunas consultas o pruebas iniciales se organizarán previamente, pero durante determinados momentos del tratamiento es necesario realizar controles presenciales. Por este motivo, antes de organizar desplazamientos o reservar vuelos es importante disponer de cierta flexibilidad en las fechas.
No todos los ovarios responden a la estimulación al mismo ritmo, y algunas pacientes necesitan más días de medicación para que los folículos alcancen el tamaño adecuado antes de la punción ovárica. Pero esto no significa que el tratamiento esté funcionando mal.
Durante los controles ecográficos, el especialista valora el número y tamaño de los folículos y puede modificar las dosis de medicación si lo considera necesario. El objetivo es determinar el momento más adecuado para desencadenar la maduración final de los ovocitos y programar la punción.
No existe un tiempo de espera único. Si después de un tratamiento existen embriones vitrificados, puede ser posible realizar una nueva transferencia en un ciclo posterior sin necesidad de repetir toda la estimulación ovárica y la punción.
Si, por el contrario, es necesario comenzar un nuevo ciclo completo de FIV, el especialista valorará cómo ha respondido la paciente al tratamiento anterior, su recuperación física y si es conveniente modificar algún aspecto del protocolo antes de comenzar de nuevo.
Si no quedan embriones disponibles o se considera necesario obtener nuevos ovocitos y embriones, el equipo médico valorará cuándo iniciar otro ciclo de FIV. Para ello, tendrá en cuenta la respuesta ovárica anterior, la recuperación física de la paciente y la conveniencia de modificar algún aspecto del tratamiento.
En algunos casos puede iniciarse otro tratamiento relativamente pronto, mientras que en otros será recomendable esperar o realizar nuevas pruebas antes de continuar.
Human Fertilisation and Embryology Authority (HFEA).
In vitro fertilisation (IVF).
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Guía de la autoridad británica de fertilización y embriología sobre el tratamiento de fecundación in vitro:
https://www.hfea.gov.uk/treatments/explore-all-treatments/in-vitro-fertilisation-ivf/
European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE).
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Guía clínica de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología sobre la estimulación ovárica en tratamientos de FIV e ICSI:
https://www.eshre.eu/OSGuideline
European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE).
The Revised guidelines for good practice in IVF laboratories.
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Recomendaciones actualizadas de ESHRE sobre las buenas prácticas en los laboratorios de fecundación in vitro:
https://www.eshre.eu/IVFlabs-guideline/
Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine.
Prevention of moderate and severe ovarian hyperstimulation syndrome: a guideline.
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Descripción del enlace (ES): Guía clínica de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva sobre la prevención del síndrome de hiperestimulación ovárica durante los tratamientos de reproducción asistida:
https://www.asrm.org/practice-guidance/practice-committee-documents/prevention-of-moderate-and-severe-ovarian-hyperstimulation-syndrome-a-guideline-2023/