Por Dr. Llanos Medrano.
La criopreservación de gametos ha revolucionado totalmente los tratamientos de reproducción asistida, permitiendo que óvulos, espermatozoides y embriones puedan conservarse durante años manteniendo su viabilidad para cuando sean necesarios.
Esta técnica, una de las más extendidas en medicina reproductiva, se ha convertido en un aliado perfecto para que las parejas puedan posponer el momento de la paternidad, pero también para que personas con diferentes problemas de salud que pueden poner en peligro su fertilidad (como un cáncer o una cirugía) puedan conservar sus gametos y utilizarlos en el futuro.
Además, gracias a métodos como la vitrificación, se ha conseguido que las tasas de éxito con ovocitos y embriones congelados sean comparables a las obtenidas con los mismos en frescos.

A diferencia de la congelación lenta utilizada en el pasado, la vitrificación es una técnica de criopreservación ultrarrápida que evita la formación de cristales de hielo, preservando la integridad celular. Se emplea de forma extendida tanto para óvulos como para embriones, y ha demostrado ser segura y eficaz.
En el caso de los óvulos, esta técnica permite conservarlos en perfecto estado durante largos periodos de tiempo sin que pierdan su calidad inicial con el paso del tiempo, siempre que se mantengan en condiciones óptimas de almacenamiento.
Los óvulos vitrificados pueden mantenerse sin que el tiempo de almacenamiento afecte su capacidad de ser fecundados o de dar lugar a un embarazo viable. Es posible utilizarlos años después de su obtención, siempre y cuando se descongelen y manipulen correctamente en un laboratorio especializado.
Además, si no se desean utilizar, pueden donarse a otras parejas o destinarse a la investigación científica, siempre con el consentimiento de la paciente.
Una duda frecuente entre las mujeres que vitrifican sus óvulos es si el proceso afecta a su fertilidad. La respuesta es clara: no disminuye la fertilidad futura. La estimulación ovárica permite obtener múltiples óvulos en un solo ciclo sin agotar la reserva ovárica.
No obstante, es importante recordar que la calidad de los óvulos sí depende de la edad en el momento de la congelación. Por ello, se recomienda realizar este procedimiento antes de los 35 años, ya que los óvulos jóvenes tienen más probabilidades de dar lugar a un embarazo.
En el caso de los espermatozoides, la criopreservación también permite conservarlos durante años. Al igual que con los óvulos, la calidad del esperma al momento de la preservación es determinante.
Los bancos de semen aplican estrictos controles para garantizar la viabilidad de las muestras. La preservación de espermatozoides es una opción habitual en pacientes oncológicos que van a someterse a tratamientos que puedan afectar su fertilidad, en casos de pacientes que desean realizarse un tratamiento y no podrán estar el día de la fecundación o en casos de donación.
Embrión en estadio blastocisto
Los embriones vitrificados también pueden conservarse durante largos periodos. Existen casos de nacimientos con embriones congelados hace décadas, sin que ello haya afectado la salud del bebé.
Una vez descongelados los embriones en estadío de blastocisto, se cultivarán entre 2 y 4 horas para observar la expansión y supervivencia embrionaria (día 5-6), y posteriormente se transfieren al útero. La tasa de éxito dependerá, principalmente, de la calidad del embrión, de la edad de la paciente y del estado del endometrio de la paciente. En IVF-Life contamos con tasas de éxito superiores a la media europea.
Es muy importante destacar que la vitrificación se ha convertido en un procedimiento rutinario y totalmente seguro, y no existen diferencias entre los bebés nacidos a partir de gametos congelados o frescos.
Lo que sí debe tenerse en cuenta es la edad de la madre gestante. A mayor edad, aumentan los riesgos obstétricos, como el aborto espontáneo o complicaciones durante el embarazo, independientemente de si los óvulos o embriones se obtuvieron años atrás.