Por Dr. Oliver Pack (Médico colegiado - 030308944).
El consumo de suplementos deportivos y nutricionales se ha convertido en algo muy común, especialmente entre la población más joven. El objetivo es mejorar el rendimiento deportivo e incrementar al mismo tiempo la masa muscular. En otros casos se consumen para facilitar la recuperación muscular o, incluso, para aumentar la fuerza y la potencia.
Pero estos suplementos, que algunas personas consumen en lugar de alimentos naturales como huevos, legumbres, frutos secos, pescado o lácteos, pueden tener efectos negativos en la fertilidad: ¿pueden afectar a nuestra capacidad de tener hijos en el futuro? ¿existe riesgo de que provoquen infertilidad en hombres y mujeres?
Como todo en la vida, la respuesta dependerá del tipo de suplementos que se consuman, así como de la cantidad. En general, las proteínas, creatina, y la mayoría de los preentrenos no afectan negativamente a la fertilidad de las personas sanas, pero siempre que se consuman en dosis adecuadas.
No obstante, los expertos sí advierten del riesgo que pueden suponer los esteroides anabólicos y los derivados de testosterona. Estos suplementos pueden alterar la producción de esperma y de hormonas, lo que sí que puede tener un impacto directo en la capacidad reproductiva. De hecho, estos anabolizantes imitan la acción de la testosterona, y cuando se introducen en el organismo de forma externa, se reduce o incluso se detiene su producción natural.
La recuperación puede variar en función de la edad y la cantidad consumida. Frecuentemente, en hombres jóvenes, la fertilidad se recupera tras dejar su consumo y los espermatozoides vuelven a producirse con normalidad de forma natural en 3-12 meses.
No obstante, en casos de uso prolongado o dosis muy altas la recuperación puede ser más lenta o incluso producir daño permanente. Por eso es necesaria la evaluación por un especialista.
No existe una evidencia científica muy sólida todavía a este respecto, aunque, como en el caso de los hombres, el uso de esteroides anabólicos sí que puede alterar los ciclos menstruales, la ovulación e, incluso, la calidad de los óvulos. De esta forma, la fertilidad femenina sí se podría ver afectada.
Existen protocolos médicos que incluyen medicamentos para estimular la producción de testosterona y espermatozoides (como gonadotropinas o citrato de clomifeno) para los hombres. En el caso de las mujeres, el tratamiento es más complejo y el daño podría ser irreversible. La toma de antioxidantes podría mejorar la calidad ovocitaria. No obstante, estos tratamientos deben ser supervisados por un especialista en reproducción asistida.
En la etapa de búsqueda del embarazo, es muy importante prestar atención a lo que se consume para no poner en riesgo ni a la madre ni al futuro bebé. En el caso de los suplementos deportivos y nutricionales, es cierto que algunos son totalmente seguros, pero otros sí que pueden afectar la fertilidad o, incluso, representar algún riesgo en caso de embarazo temprano no detectado.

En el caso de los suplementos básicos como las proteínas en polvo, la creatina monohidratada y los electrolitos suelen considerarse seguros, pero siempre que se tomen sin excesos. Por otro lado, hay suplementos que sí que es preferible evitar en esta etapa:
Los preentrenos que contienen altas dosis de cafeína u otros estimulantes como sinefrina, yohimbina o guaraná, pueden alterar el ciclo menstrual, la calidad del sueño y, en consumos altos, hay asociación con menor fertilidad o riesgo obstétrico, por lo que conviene evitarlos o reducirlos durante la búsqueda de embarazo.
Los llamados “quemadores de grasa” y las mezclas herbales suelen estar poco regulados y pueden contener sustancias con efectos hormonales no deseados.
También es importante evitar el consumo de megadosis de vitaminas o minerales sin control médico, ya que, por ejemplo, el exceso de vitamina A puede perjudicar el desarrollo del embrión.
Estos sí pueden ser realmente peligrosos, ya que alteran el equilibrio hormonal, afectan la ovulación y la calidad de los óvulos, y en caso de embarazo pueden tener consecuencias graves tanto para la madre como para el feto.
Lo más recomendable en esta etapa es priorizar una alimentación equilibrada y utilizar únicamente los suplementos que realmente sean necesarios. Aunque lo ideal es consultar con médico o un ginecólogo para revisar los suplementos deportivos que se estén consumiendo para poder asegurarse de que sean compatibles con la búsqueda de un embarazo.