Un nuevo estudio liderado por el embriólogo Mario Fernández, de IVF-Life Donostia, ha demostrado que un mayor grado de fragmentación embrionaria en el tercer día de desarrollo podría reducir las probabilidades de que un embrión sea euploide, es decir, con un número cromosómico normal. Esta investigación ha sido seleccionada para el Congreso ASEBIR 2025, que se celebrará en noviembre.
Durante los primeros días, los embriones pueden expulsar fragmentos celulares, un fenómeno conocido como fragmentación. Aunque se sabe que una fragmentación elevada puede dificultar la llegada del embrión a la etapa de blastocisto, hasta ahora se desconocía cómo influye exactamente esta fragmentación en la composición cromosómica final del embrión.

El estudio retrospectivo analizó 332 embriones obtenidos en ciclos con óvulos de donante, todos biopsiados para PGT-A (test genético preimplantacional). Los embriones se clasificaron en grupos según el porcentaje de fragmentación observado en el día 3: menor o igual al 10%, entre 11% y 25%, y mayor al 25%.
Los resultados mostraron que, mientras el 73% de los embriones con fragmentación baja (≤10%) eran euploides, la proporción de embriones euploides descendía al 64% con fragmentación moderada (11-25%) y al 52% cuando la fragmentación superaba el 25%. En términos prácticos, la probabilidad de que un embrión sea aneuploide (con alteraciones cromosómicas) es 2.5 veces mayor cuando la fragmentación es elevada.
“Estos datos nos confirman que la fragmentación en el día 3 puede ser un indicador importante para seleccionar embriones, especialmente en ciclos de ovodonación donde no se realiza análisis cromosómico previo”, explica el embriólogo Mario Fernández.
En esta línea, asegura que “este hallazgo puede ayudar a los especialistas en reproducción asistida a tomar decisiones con más información en la elección de embriones para su transferencia al útero, mejorando así las posibilidades de éxito en los tratamientos”.