El descenso de la natalidad en España ha reabierto el debate sobre fertilidad, edad reproductiva y planificación familiar. En este contexto, el director médico del grupo IVF-Life, el doctor Manuel Izquierdo, insiste en la necesidad de abordar esta cuestión desde la información y la prevención, y no únicamente desde la óptica demográfica.
España se sitúa actualmente entre los países con menor tasa de fecundidad de Europa. Según los últimos datos disponibles, en 2024 la tasa de fertilidad fue de 1,10 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer) y también inferior a la media de la Unión Europea, que ronda los 1,38.
Para Izquierdo, el debate es necesario, pero debe plantearse correctamente. “El simple hecho de que se empiece a debatir públicamente sobre fertilidad ya es positivo. Desde el punto de vista clínico, fomentar el conocimiento real sobre la fertilidad y el impacto de la edad en la reproducción es fundamental para que las personas puedan tomar decisiones a tiempo”, afirma.
Izquierdo recuerda que la fertilidad tiene un componente biológico que no siempre se percibe socialmente. “La edad sigue siendo el principal factor de riesgo tanto para la fertilidad natural como para los resultados en técnicas de reproducción asistida”, explica.
En la práctica clínica, este desfase entre percepción y realidad es frecuente. “Muchos pacientes, especialmente mujeres y parejas en la treintena, se sorprenden cuando descubren que su fertilidad real se pierde antes de lo que pensaban”, señala.
La edad media del primer hijo en España supera ya los 32 años, un retraso en la maternidad que, según el director médico de IVF-Life, se ha convertido en uno de los principales motivos de consulta en las tres clínicas del grupo. “Vemos con frecuencia cómo la reserva ovárica ya está disminuida cuando las pacientes acuden por primera vez. Muchas desconocían que existían opciones como el estudio precoz de fertilidad o la preservación de gametos”, añade.

En los últimos años, la preservación de óvulos y espermatozoides ha ganado protagonismo como herramienta de planificación reproductiva. En el grupo IVF-Life, este tipo de tratamientos se ha multiplicado por 15 en la última década.
“La criopreservación de gametos es una herramienta muy útil para preservar opciones reproductivas, especialmente cuando existen circunstancias médicas o decisiones vitales que implican retrasar la maternidad o paternidad. Pero no es una solución mágica”, advierte Izquierdo.
El especialista en reproducción asistida subraya que congelar óvulos no garantiza un embarazo futuro, aunque sí puede aumentar las probabilidades si se realiza en edades más tempranas. “Es importante hacerlo en las condiciones adecuadas, con técnicas eficaces y seguras, y obtener un número óptimo de óvulos en función de la edad y características de cada mujer. La planificación personalizada influye directamente en las probabilidades de éxito”, asegura.
El perfil de quienes acuden a consulta también ha evolucionado. Además de pacientes con alteraciones ováricas, factor masculino severo o enfermedades hereditarias, el grupo más numeroso lo constituyen actualmente parejas con dificultades asociadas principalmente a la edad materna avanzada.
También ha aumentado de forma significativa el número de mujeres que deciden ser madres en solitario. En IVF-Life, este tipo de tratamientos ha crecido un 40 % en los últimos cinco años, reflejo de un cambio social en los modelos de familia.
A ello se suma el peso del paciente internacional. España se ha consolidado como uno de los destinos líderes en reproducción asistida en Europa gracias a una legislación avanzada, amplia experiencia clínica y tasas de éxito competitivas, lo que atrae a personas de países donde el acceso a determinados tratamientos está más restringido.
Para Izquierdo, uno de los principales retos sigue siendo la educación sanitaria. “Persisten mitos sobre la capacidad reproductiva, especialmente en relación con la edad, y existe una percepción extendida de que la tecnología puede resolver cualquier limitación biológica”, explica.
Aunque la reproducción asistida ofrece soluciones cada vez más eficaces, insiste en que no elimina completamente el impacto del envejecimiento reproductivo. “Nuestro papel es facilitar soluciones médicas cuando existe una dificultad, no sustituir la biología”.
Por ello, defiende que la fertilidad debe abordarse como una cuestión de salud pública, educación y prevención. “Reducir el debate a cifras demográficas puede deshumanizar una cuestión que tiene un profundo impacto en la vida íntima y emocional de las personas. Lo más importante es que reciban información personalizada cuando todavía están en edad reproductiva temprana, para poder decidir con conocimiento y sin urgencia”, concluye.