Aunque la fragmentación del ADN espermático puede reducir las tasas de fecundación y aumentar el riesgo de aborto espontáneo, con el tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, muchas parejas logran el éxito en sus esfuerzos por concebir.
No obstante, es importante realizar evaluaciones periódicas para monitorear la calidad del esperma y ajustar los tratamientos según sea necesario. En algunos casos puede ser útil realizar una consulta de asesoramiento genético.
Una buena reserva ovárica aumenta las posibilidades de un embarazo natural. A mayor cantidad de óvulos disponibles, más oportunidades para que ocurra la ovulación y, por tanto, la fecundación.
No obstante, aunque la cantidad es importante, la calidad también disminuye con la edad. Una reserva ovárica adecuada es sinónimo, en términos generales, de una mejor calidad ovocitaria, lo que reduce el riesgo de anomalías cromosómicas y de abortos espontáneos.
En cuanto al impacto que tiene en los tratamientos de reproducción asistida, las mujeres con buena reserva ovárica responden mejor a estos tratamientos, y que se pueden obtener más óvulos durante el ciclo y aumentar así las posibilidades de éxito.
Además de la edad, que es considerado el más determinante, la reserva ovárica puede verse afectada por la predisposición genética de la mujer a tener más o menos óvulos disponibles.
Por supuesto, tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia pélvica pueden reducir esta reserva y enfermedades como la endometriosis pueden influir de forma negativa a mantener una buena cantidad de óvulos.
Las enfermedades autoinmunes también pueden tener un impacto en la reserva ovárica y la fertilidad de las mujeres. Algunas de estas enfermedades pueden atacar a los ovarios y reducir la reserva ovárica. Al mismo tiempo, pueden afectar a la calidad de los óvulos, lo que puede dificultar la concepción y aumentar el riesgo de abortos espontáneos.
Aunque la histeroscopia es generalmente segura, como cualquier procedimiento médico, puede tener algunos riesgos y complicaciones, como reacciones alérgicas a los medicamentos utilizados durante el procedimiento o a la anestesia o algunas infecciones en el útero o en las trompas de Falopio tras el procedimiento.
Existe también un pequeño riesgo de dañar a órganos cercanos durante la intervención, como la vejiga o los intestinos, aunque son riesgos poco comunes.
La biopsia endometrial es un procedimiento que, generalmente, es seguro, pero como cualquier intervención médica podría tener algún riesgo, como un leve sangrado después del procedimiento o una infección en el útero, aunque es muy poco común. Algunas mujeres, además, pueden sentir calambres leves o dolor abdominal después de la biopsia.
Respecto a las contraindicaciones, no se debe realizar una biopsia endometrial a mujeres embarazadas o si existe una infección pélvica activa.
Si el procedimiento es quirúrgico sí que se realizará bajo anestesia general, por lo que las pacientes no sentirán dolor durante el procedimiento, aunque puede haber molestias postoperatorias que se manejan con analgésicos.
La Ley Española de Reproducción Asistida exige que las clínicas de reproducción asistida en España realicen pruebas a las donantes de óvulos para garantizar que no padecen enfermedades genéticas, hereditarias o infecciosas transmisibles a la descendencia.
Lo habitual a la hora de realizar estas pruebas y según indica la ley, es que las clínicas de fertilidad investiguen las enfermedades más frecuentes según la zona geográfica a la que pertenecen, como en el caso de los caucásicos (síndrome de X frágil, fibrosis quística o talasemia). Este estudio parcial deja abierta la puerta a muchas otras enfermedades que pueden afectar a la salud del bebé.
Según estos datos, y conscientes del espectro de enfermedades que quedan fuera del estudio, IVF-Life ha querido dar un paso más allá y ha creído ético para la salud de las futuras generaciones y para sus pacientes, el realizar a sus donantes de óvulos una prueba genética de compatibilidad.