Es total y absolutamente normal tener dudas antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida, aunque también a lo largo de todo el proceso. Es un viaje lleno de incertidumbre, por lo que es imprescindible llevarlo a cabo de mano de los mejores profesionales. Estas dudas, casi siempre, tienen una fácil solución, y solo es cuestión de informarse para poder afrontarlo de una manera más relajada.
En realidad, cada caso es un mundo, y por eso los profesionales en medicina reproductiva estudian detenidamente cada situación con el objetivo de conseguir los mejores resultados. En general, los pacientes comparten las mismas incertidumbres, y queremos repasar las diez dudas más frecuentes que nos plantean en consulta:
Como ya hemos dicho, cada caso es un mundo. Dependerá de las pruebas adicionales que se tengan que hacer por determinados factores o de la disponibilidad de tiempo para la estimulación ovárica o la transferencia. En general, puede durar entre 1 y 2 meses. Aquí se incluye la estimulación ovárica de la mujer, la fecundación en el laboratorio y la transferencia, así como el tiempo de espera para conocer el resultado.
Dependerá de varios factores, como la edad de la paciente, la calidad de los embriones o las recomendaciones del equipo médico. Normalmente, se implanta un solo embrión para evitar embarazos múltiples. Pero, en determinados casos, se pueden transferir dos embriones si el profesional médico lo considera necesario.

La edad materna es una de las principales causas de infertilidad y de fallo en los tratamientos de reproducción asistida. Por tanto, cuanto antes se tome la decisión, mejor. No obstante, la medicina reproductiva ha evolucionado mucho en los últimos años, y cada vez es más frecuente conseguir el embarazo a edades más avanzadas.
Eso sí, influyen otros factores, como la salud general de la mujer o la reserva ovárica. Los especialistas estudiarán tu caso detenidamente para decidir si es posible o no llevar a cabo el tratamiento antes de iniciarlo.
La recomendación general es evitar ejercicios intensos o actividades físicas de gran impacto, especialmente durante la estimulación ovárica y después de la transferencia. No obstante, se puede llevar a cabo ejercicio moderado, como caminar o actividades físicas que relajen y que no supongan un gran esfuerzo o estrés para la mujer.
En condiciones normales, el reposo después de la transferencia suele ser breve, algunas horas. Eso sí, es importante evitar actividades físicas intensas, pero se puede llevar a cabo una vida normal. Aunque no se recomiende un reposo absoluto, escuchar a tu cuerpo es fundamental y tomarse con calma el tratamiento siempre es lo mejor.
Los embriones que no se transfieren se pueden congelar para utilizarlos en futuros ciclos. En caso de que la pareja no quiera continuar con el proceso (porque ya ha conseguido el embarazo o porque así lo han decidido), tienen la opción de donarlos a otras parejas, destruirlos o donarlos para la investigación.
La vitrificación permite que los óvulos se conserven perfectamente durante largos periodos para que puedan ser utilizados en futuros ciclos de reproducción asistida.

El proceso de congelación de óvulos no afecta en ningún sentido a la fertilidad. Es decir, obtener óvulos de tu cuerpo no reduce tu fertilidad. Pero sí es importante tener en cuenta que la calidad de los óvulos disminuye con la edad. Por tanto, la probabilidad de éxito en el futuro tratamiento dependerá de la calidad de los óvulos que congeles y del momento en que decidas llevar a cabo el tratamiento.
Los embarazos con óvulos congelados no presentan mayores riesgos que los que se llevan a cabo con óvulos frescos. Lo que sí puede suponer un factor de riesgo es la edad de la gestante: cuanto más mayor, mayores riesgos de sufrir abortos espontáneos o complicaciones durante el embarazo
El proceso de vitrificación ha demostrado ser seguro tanto para los óvulos como para el futuro bebé y no existen diferencias con los bebés nacidos de óvulos frescos.
Estas son solo algunas de las dudas más frecuentes, pero cada persona tendrá las suyas propias. Si estás pensando en iniciar un tratamiento de fertilidad, o ya estás en proceso, no dudes en preguntarnos. Contar con toda la información posible ayuda, sin duda, a que el proceso sea mucho más llevadero y agradable.