Por Dr. Pedro Royo Manero (Ginecólogo colegiado - 312203918).
La hormona FSH (hormona foliculoestimulante, por sus siglas en inglés) es una hormona gonadotropa -que actúa sobre las gónadas, es decir, los ovarios en mujeres y los testículos en hombres- para regular su función. Es producida por la glándula hipófisis anterior (o adenohipófisis), que desempeña un papel crucial en el sistema reproductor tanto femenino como masculino.
Entre sus funciones principales, se encuentra estimular el desarrollo de los folículos ováricos en las mujeres y de las células de Sertoli en los hombres, esenciales para la maduración de los espermatozoides. También induce la producción de estrógenos para preparar el útero para una posible implantación del embrión y regula la primera mitad del ciclo menstrual (la fase folicular) para preparar al ovario para la ovulación.
La presencia y concentración en sangre de la hormona foliculoestimulante ofrece importantes pistas sobre la salud hormonal y la función de los órganos reproductores. Por eso, los niveles normales de FSH varían considerablemente según el sexo, la edad y, en el caso de las mujeres, la fase del ciclo menstrual.
Es importante, por tanto, medir los niveles hormonales para detectar posibles alteraciones de la fertilidad o trastornos hormonales.

Los niveles de FSH son un indicador clave del funcionamiento del sistema reproductor y pueden revelar importantes detalles sobre la salud hormonal. Los niveles altos, por ejemplo, pueden indicar que existe una función reducida de los órganos reproductores y el organismo está intentando compensarlo.
En las mujeres, de hecho, puede asociarse con menopausia o insuficiencia ovárica prematura porque los ovarios producen menos hormonas. En el síndrome de ovario poliquístico, los niveles de FSH pueden ser normales o bajos, pero suele observarse una relación alterada entre LH y FSH, con niveles de LH más elevados. En los hombres, puede indicar que existe un daño o disfunción testicular, algo que puede afectar a la producción de esperma y, por tanto, a la fertilidad.
Por su parte, cuando existen niveles bajos de FSH se puede deber a trastornos como hipopituitarismo (producción insuficiente de la hormona por parte de la glándula pituitaria o el hipotálamo). En mujeres, puede estar relacionado con ciclos menstruales irregulares o anovulación, mientras que en hombres puede afectar a la espermatogénesis (proceso de formación de los espermatozoides, que ocurre en los testículos).

Para conocer los niveles de la hormona FSH, es necesario llevar a cabo la medida de la FSH basal, que se realiza en el día 3 del ciclo menstrual y permite estimar la reserva ovárica, aunque es un valor que tiene una sensibilidad limitada y que puede variar entre ciclos o laboratorios.
Por esta razón, este dato no se interpreta de forma aislada, sino junto con otros valores como la hormona antimulleriana (AMH), el recuento de folículos antrales (AFC), estradiol basal, e incluso la edad, para obtener un perfil más completo del pronóstico reproductivo.
Con estos resultados, los especialistas en fertilidad pueden ajustar la dosis de FSH recombinante en tratamientos como la fecundación in vitro (FIV). Normalmente, se administran alrededor de 150 IU/día para mujeres “mono respondedoras”, mientras que en mujeres con baja reserva ovárica o FSH elevada se suele aumentar hasta 225–450 IU/día.
Durante el ciclo, el control ecográfico y la medición de estradiol permiten adaptar la dosis para optimizar el número de óvulos sin riesgos como el síndrome de hiperestimulación ovárica (OHSS).