Por Dra. Rut Gómez de Segura (Ginecóloga colegiada - 28/2908776).
La progesterona es la hormona responsable de preparar el endometrio para la implantación del embrión y de mantener el desarrollo del feto durante todo el embarazo, especialmente en el primer trimestre.
Repasamos cuál es el papel de esta hormona esteroidea que se sitúa como un elemento clave para conseguir un embarazo.
La progesterona se forma en los ovarios tras la ovulación. Tiene su origen en el cuerpo lúteo del folículo ovárico y su objetivo es preparar el endometrio para que se pueda implantar el embrión. Esta hormona, además, favorece el crecimiento de la placenta, regula la respuesta inmunológica materna para que el cuerpo no rechace al embrión y prepara las glándulas mamarias para que produzcan leche después del parto. A partir de la semana 8-10 la placenta asume la producción de progesterona, asegurando su continuidad durante toda la gestación.
Pero no trabaja sola, lo hace en equilibrio con otras hormonas como los estrógenos, hCG, Prolactina, Oxitocina y Cortisol, entre otras, para asegurar un desarrollo adecuado del feto.

Los niveles de progesterona son fundamentales durante la fase lútea y durante el embarazo. De hecho, que los niveles de progesterona sean bajos durante etapas tempranas, puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Por eso, en algunas ocasiones, se administra progesterona suplementaria para reforzar su efecto protector.
En reproducción asistida se monitorizan los niveles de progesterona para asegurar que el endometrio está en condiciones óptimas para la implantación. Una mala coordinación entre el embrión y el endometrio por niveles de progesterona inadecuados puede reducir las tasas de éxito.
El papel de la progesterona en los tratamientos de reproducción asistida, como la fecundación in vitro (FIV), es fundamental para que el embarazo se desarrolle sin problemas. Se administra para asegurar que el endometrio esté receptivo y pueda sostener la implantación del embrión, pero también ayuda a prevenir contracciones uterinas que podrían complicar el embarazo.
Por otro lado, los niveles de progesterona pueden alterarse durante la estimulación ovárica que se lleva a cabo durante los tratamientos de reproducción asistida. Por eso, se monitoriza de cerca para asegurar que esté en niveles óptimos.
En general, niveles altos de progesterona no suelen ser dañinos. Sin embargo, el contexto clínico es clave para interpretar su significado. Un nivel elevado de progesterona puede deberse, además de al embarazo, al uso de medicamentos hormonales, a la presencia de quistes funcionales ováricos, a una hiperplasia suprarrenal o, incluso, a tumores productores de progesterona, como los ováricos o adrenales.
El tratamiento dependerá de la causa subyacente, que puede incluir la regulación hormonal, cambios en la medicación o tratamientos específicos según la condición diagnosticada.
Los niveles bajos de progesterona pueden ser causados por diferentes circunstancias, como una insuficiencia del cuerpo lúteo (lo que puede dificultar la implantación del embrión), anovulación, estrés crónico o problemas de tiroides.
Para tratarlo, se pueden incluir suplementos de progesterona en diferentes formas (orales, inyectables, vaginales) o ajustes en la dieta y estilo de vida para mejorar la producción hormonal de forma natural.

Normalmente, se realiza en la fase lútea del ciclo menstrual (entre los días 21 y 28 del ciclo menstrual) para evaluar si se ha llevado a cabo la ovulación. Se realiza un análisis de sangre y ayuda a diagnosticar trastornos hormonales o problemas de fertilidad.
Los niveles normales de progesterona varían según la fase del ciclo menstrual:
En fertilidad, es habitual monitorizar los niveles de progesterona durante la estimulación ovárica y antes de la transferencia embrionaria. Incluso puede ser necesario hacer mediciones el día del test de embarazo.
La progesterona se puede administrar de varias formas en función de la necesidad de cada paciente. Puede ser por vía oral (en forma de comprimidos), vía vaginal con geles para absorción local o cápsulas, progesterona inyectable en aceite para liberación prolongada o a través de cremas o geles aplicados sobre la piel.
Tomar progesterona es seguro, pero siempre bajo supervisión médica. La progesterona es una hormona que el cuerpo produce naturalmente, pero a veces es necesario suministrarla de forma sintética. Su uso puede provocar fatiga o somnolencia, cambios de humor o retención de líquidos, así como sensibilidad en los senos, mareo o náuseas. No obstante, sus beneficios siempre son mayores que los riesgos.
Como con cualquier tratamiento hormonal, es importante seguir las indicaciones del médico y comunicar cualquier síntoma inesperado para ajustar la dosis o el método de administración si fuera necesario.