Por Dra. Isabel Herrera (Médica colegiada - 030310741).
La diabetes mellitus gestacional (DMG) es una patología que afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres embarazadas en todo el mundo. Es un tipo de diabetes que se diagnostica por primera vez durante el embarazo y que está asociada a factores de riesgo como el sobrepeso o a antecedentes familiares de diabetes.
En 2022, se registraron aproximadamente 16.100 casos de diabetes gestacional en España.
Muchas veces, la diabetes gestacional se presenta de forma asintomática, pero cuando se presentan los síntomas, las mujeres afectadas pueden sentir sed excesiva, visión borrosa, una micción frecuente, pérdida de peso o infecciones urinarias.
Por eso, si estás embarazada, y aunque nunca hayas tenido problemas de diabetes, debes consultar si tienes alguno de estos síntomas.
Existen dos estrategias para el diagnóstico de la diabetes gestacional:
El cribado/diagnóstico se realizará:
La diabetes gestacional puede implicar riesgos tanto para la madre como para el bebé. En la madre existe un mayor riesgo de preeclampsia y una mayor probabilidad de que desarrolle diabetes tipo 2 en el futuro.
En el bebé, la diabetes gestacional grave puede provocar malformaciones estructurales en el feto (alteraciones del sistema nervioso, muscular, digestivo, miocardiopatia fetal, etc.) o más frecuentemente macrosomía fetal (mayor tamaño al nacer, lo que puede complicar el parto). Después del parto el bebé puede presentar hipoglucemia (bajos niveles de glucosa en sangre) o problemas respiratorios.

Cuando una mujer embarazada es diagnosticada de diabetes gestacional es imprescindible realizar un control metabólico (monitoreo de la glucosa en sangre varias veces al día para asegurarse de que se mantienen dentro del rango adecuado), nutricional (seguir un plan de alimentación saludable, bajo en azúcares y rico en frutas, verduras y proteínas) y ejercicio físico diario con actividad física moderada. Si esto no es suficiente, puede ser necesario el uso de insulina.
En la mayoría de los casos, esta patología desparece una vez que la mujer ha dado a luz. No obstante, es importante tener en cuenta que las mujeres que han tenido diabetes gestacional pueden desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.
Por esta razón, es recomendable realizar pruebas de glucosa en sangre de forma periódica después del embarazo para detectar cualquier signo temprano de diabetes.
Lo más importante es seguir una dieta equilibrada que ayude a mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de un rango saludable. Tu médico te dará una dieta y unas indicaciones a seguir (repartir la ingesta en 5 comidas al día en lugar de 3 y ejercicio físico diario), así como controles glucémicos pre y postprandiales. Las gestantes con DMG que asocien deficiente control glucémico, macrosomía, obesidad o existencia de otras comorbilidades, son las pacientes con riesgo de peores resultados perinatales.

El control obstétrico será similar al efectuado en la gestante normal, con alguna puntualización. El seguimiento en las pacientes con DMG incluirá la recomendación de realizar un control ecográfico adicional en las semanas 28-30 para la evaluación de polihidramnios (aumento del líquido amniótico) y macrosomía fetal (aumento del tamaño del bebé).
La ecografía en torno a la semana 36-38 puede aportar información útil para planificar la finalización del embarazo. La finalización de la gestación en pacientes con diabetes gestacional DMG bien controlada será similar a la población general. En los casos con factores de riesgo, como aquellas que requieran insulina o que tengan fetos muy grandes, la decisión será individualizada, aunque por lo general no se aconseja prolongar la gestación más allá de la semana 39-40.
La lactancia materna está recomendada por sus efectos beneficiosos en la madre y en la descendencia. Las recomendaciones en relación con la anticoncepción posterior son similares a la población general.
Rut Gómez de Segura, ginecóloga experta en medicina reproductiva de IVF-Life Madrid.