Por Dra. Sara Fueyo Pestaña (Ginecóloga colegiada - 202008718).
Un embarazo anembrionario o huevo huero es un tipo de embarazo en el que el saco gestacional se desarrolla en el útero, pero no hay un embrión en su interior.
Sucede en un momento muy temprano del embarazo, al principio del primer trimestre y ocurre cuando el óvulo fecundado se implanta en el útero pero el embrión no se desarrolla o deja de desarrollarse al poco tiempo.
En una ecografía, un embarazo anembrionario o anembrionado suele mostrarse como un saco gestacional vacío sin evidencia de embrión. Esto puede ser diagnosticado generalmente entre la semana 7 y 9 de gestación, cuando se esperaría ver claramente el embrión en una ecografía transvaginal.
El embarazo anembrionario o huevo huero suele deberse a anomalías cromosómicas en el óvulo fecundado, lo que impide que el embrión se desarrolle adecuadamente desde el principio. Estas anomalías cromosómicas, generalmente, ocurren de forma aleatoria durante la fecundación, cuando el óvulo o el espermatozoide presentan algún error en el número o la estructura de los cromosomas.
Puede deberse a errores en la división celular, a óvulos o espermatozoides defectuosos o, como en la mayoría de los casos, a una edad materna avanzada, ya que las mujeres de mayor edad tienen un riesgo ligeramente mayor de problemas cromosómicos en los óvulos.

Más que síntomas como tal, ya que se produce en una etapa muy temprana del embarazo, si existen varios indicios que pueden hacer sospechar de esta condición, aunque no siempre son concluyentes.

El embarazo anembrionado o anembrionario sucede cuando el saco gestacional se forma dentro del útero, aunque debido a anomalías genéticas o cromosómicas no llega a desarrollarse el embrión. Generalmente alrededor de las 6-7 semanas de gestación y mediante una prueba diagnóstica como la ecografía se podrá observar un saco vacío en el útero. Los síntomas iniciales son similares a los de un embarazo normal, aunque van desapareciendo cuando los niveles hormonales disminuyen.
Por otro lado, el embarazo ectópico ocurre cuando el óvulo fecundado se implanta fuera del útero, normalmente en las trompas de Falopio. Esto puede provocar síntomas como dolor abdominal intenso y sangrado vaginal. Mediante una ecografía se podrá observar que en el útero no se encuentra el saco gestacional.
Las anomalías cromosómicas en los embriones se pueden detectar a través del diagnóstico genético preimplantacional (DGP), una técnica que permite analizar los embriones genéticamente antes de implantarlos en el útero. Su objetivo es identificar cuáles son los embriones que no tienen anomalías cromosómicas para poder reducir así el riesgo de un embarazo anembrionario y otros problemas genéticos.
El DGP permite identificar los embriones con una dotación cromosómica normal, lo que reduce el riesgo de desarrollar un saco gestacional vacío. Esta técnica es especialmente recomendada para parejas que ha sufrido abortos recurrentes o fallos de implantación. Pero, sobre todo, para mujeres mayores de 38 años, que tienen un mayor riesgo de anomalías cromosómicas en los óvulos y pueden beneficiarse de esta técnica para reducir el riesgo de un embarazo anembrionado.
La manera de diagnosticar un embarazo anembrionado es mediante una ecografía entre la semana 7 y 9 de gestación. En esta ecografía, si no se observa embrión en el saco gestacional, el médico puede confirmar un embarazo anembrionado.

Una vez confirmado el diagnóstico de embarazo anembrionado, hay que proceder a expulsar el saco gestacional. El tratamiento puede incluir un aborto espontáneo, medicamentos o un legrado para evacuar el contenido uterino.
Normalmente, se utilizan medicamentos como el misoprostol, que estimulan las contracciones uterinas y facilitan la expulsión del saco gestacional. Este método es el más común porque permite evitar procedimientos quirúrgicos y es relativamente seguro y efectivo para la mayoría de las pacientes.
En algunas ocasiones se puede llevar a cabo un legrado o aspiración manual, aunque es un método mucho más invasivo. También se puede esperar que el cuerpo lo expulse de forma natural. Esta opción puede tardar varias semanas y, durante este tiempo, la paciente puede experimentar sangrado y cólicos a medida que el cuerpo expulsa el saco.
Este método es adecuado para aquellas pacientes que prefieren evitar intervenciones médicas y tienen una salud estable, aunque hay pacientes que prefieren hacerlo con medicamentos o con intervención quirúrgica para evitar esta espera.
Doubilet PM., Benson CB., Bourne T., Blaivas M.
Diagnostic criteria for nonviable pregnancy early in the first trimester.
New England Journal of Medicine.
2013;
1443-1451
Diagnostic criteria for non-viable pregnancy in the first trimester:
https://doi.org/10.1056/NEJMra1302417
Abdallah Y., Daemen A., Kirk E.
Limitations of current definitions of miscarriage using mean gestational sac diameter and crown-rump length measurements: a multicenter observational study.
Ultrasound in Obstetrics & Gynecology.
2011;
497-502
Study on ultrasound criteria and definition of spontaneous abortion:
https://doi.org/10.1002/uog.10109
National Institute for Health and Care Excellence.
Ectopic pregnancy and miscarriage: diagnosis and initial management. NICE guideline NG126.
National Institute for Health and Care Excellence (NICE).
2019;
Guide on the diagnosis and initial management of ectopic pregnancy and spontaneous abortion:
https://www.nice.org.uk/guidance/ng126?utm_source=chatgpt.com
Kolte AM., Bernardi LA., Christiansen OB., Quenby S., Farquharson RG., Goddijn M.
Terminology for pregnancy loss prior to viability: a consensus statement from the ESHRE early pregnancy special interest group.
Human Reproduction.
2015;
495-498
Consensus on terminology for early pregnancy loss:
https://doi.org/10.1093/humrep/deu299