Por Dra. Elisa Pérez (Ginecóloga colegiada - 203311163).
La infertilidad forma parte de nuestra vida. Es así, y debemos afrontarlo como lo que es: algo natural. Nadie tiene culpa de ser infértil o de tener problemas de fertilidad. Pero la medicina reproductiva existe, precisamente, para ayudar a todas estas personas. Como en muchos otros ámbitos de la vida, compartir cómo nos sentimos con nuestro entorno más cercano, hablar con claridad y ser capaces de enfrentarnos a este reto con fuerza, puede ayudarnos de forma muy positiva.
Es muy importante partir de la idea de que la infertilidad no es culpa de nadie, ni un castigo. Se trata de una condición médica que puede tener múltiples causas, desde factores biológicos hasta situaciones temporales que pueden ser tratadas con éxito. Cambiar ciertos hábitos por otros más saludables podría contribuir a mejorar nuestra fertilidad. Dejar de fumar, mejorar la alimentación o reducir el estrés al que sometemos a nuestro cuerpo puede mejorar nuestra capacidad reproductiva. En otras ocasiones, sin embargo, será necesario el uso de técnicas más complejas, pero cada vez más efectivas, que supondrán un reto para los futuros padres.

Por eso, sentirse respaldados es muy importante. Y, para eso, lo primero es que seamos capaces de hablar de ellos con la gente que más nos quiere y que más nos puede ayudar.
Muchas veces no es fácil hacerlo. No solo por lo complejo e íntimo que es este tema, sino también porque todavía se considera un tema tabú (cada vez menos, afortunadamente) o porque no se tiene la suficiente información. Te proponemos algunos consejos para que sea más fácil:
Tener un problema reproductivo es ya de por sí complicado de soportar emocionalmente. Habla solo con aquellos que sabes que te apoyarán de manera incondicional, que no te juzgarán, y que respetarán tu privacidad. Hazles saber antes de contarlo, que es precisamente eso lo que necesitas de ellos.
No hay una regla fija, pero es fundamental que te sientas preparado para hablar del tema. La comunicación debe ser sencilla y en un ambiente tranquilo donde puedas expresar tus emociones sin prisas.
No es necesario contar todos los detalles si no lo deseas. Puedes optar por explicar la situación general y el tipo de apoyo que esperas, ya sea comprensión, acompañamiento o simplemente respeto a tu proceso.
La desinformación genera prejuicios. Explicar qué es la infertilidad y cuáles son sus causas puede ayudar a que tus allegados entiendan mejor tu experiencia. Para ello, sería muy interesante que te informes bien primero y que comprendas qué es lo que te está ocurriendo. Si tú no sabes lo que pasa, es difícil que puedas contarlo a los demás.
Es normal que algunas personas se muestren comprensivas, mientras que otras puedan reaccionar con sorpresa, incomodidad o incluso con comentarios poco acertados. No siempre estos comentarios se realizan con el objetivo de hacer daño. Más bien se expresan como resultado del nerviosismo o el desconocimiento. Por eso, mantén la calma y recuerda que cada persona procesa la información a su ritmo. Ten paciencia con ellos.
Los especialistas en fertilidad y psicología pueden ofrecerte herramientas para afrontar tanto la infertilidad como la comunicación con tu entorno.
Compartir todo esto con familiares y amigos contribuye a romper el silencio y el estigma. Además, permite construir una red de apoyo imprescindible durante un proceso que puede ser largo y difícil.