Por Dra. Elisa Pérez (Ginecóloga colegiada - 203311163).
Cuando una mujer recibe un diagnóstico de cáncer de mama, probablemente en lo último que piense es en su futura fertilidad, ya que el miedo a esta enfermedad y a cómo va a ser su evolución ocupará todos sus pensamientos. Pero la realidad es que es muy importante tener claro si querríamos tener la opción de convertirnos en madres una vez finalice el tratamiento, ya que los efectos de la quimioterapia pueden ser devastadores para nuestra capacidad reproductiva.
La criorpreservación de óvulos juega aquí un papel fundamental y puede ayudar a conseguir un embarazo a las mujeres que superan el cáncer.
Según el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer, 34.740 personas fueron diagnosticadas de cáncer de mama en España durante el año 2022, principalmente en mujeres. De hecho, es el cáncer más frecuente entre las mujeres españolas y el más común en todo el mundo, y se estima que hasta 1 de cada 8 mujeres lo padecerán a lo largo de su vida.
La tasa de supervivencia, no obstante, es de más del 85% a los 5 años de superarlo, aunque puede tener efectos negativos para la fertilidad de las mujeres. Los tratamientos con quimioterapia o radioterapia pélvica pueden dañar los ovarios y reducir la cantidad de óvulos, por lo que es recomendable consultar con un especialista la posibilidad de congelar óvulos antes de comenzar el tratamiento.

Depende de muchos factores, pero sí que es posible conseguir un embarazo. El primer paso será realizar una evaluación médica en la que un especialista pueda comprobar tu estado de salud y el estado de tu función ovárica después del tratamiento.
Además, es recomendable esperar un tiempo variable tras la finalización del tratamiento oncológico, habitualmente alrededor de dos años, para intentar quedarse embarazada, que es el tiempo que permite hacer un seguimiento de una posible reaparición del cáncer y asegurar que el cuerpo se haya recuperado de forma correcta.
Hay que tener en cuenta que no todas las mujeres que se someten a este tipo de tratamientos sufren una infertilidad permanente. De hecho, se estima que la tasa de recuperación de la función ovárica se puede situar entre el 20% y el 70% en función del tipo de quimioterapia que se ha utilizado para luchar contra el cáncer.
En caso de que no sea posible un embarazo natural, existen diferentes métodos de reproducción asistida que pueden ayudar al proceso, como la fecundación in vitro (FIV), la donación de ovocitos o la embrioadopción.
Inmediatamente después del diagnóstico del cáncer y antes de iniciar el tratamiento de quimioterapia, se debe plantear la posibilidad de preservar fertilidad mediante la vitrificación de ovocitos, una técnica que permite extraer los óvulos antes de que puedan ser dañados por el tratamiento y preservarlos para utilizarlos una vez superada la enfermedad. Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), casi el 40% de los ciclos de vitrificación de ovocitos durante el año 2021 fue por motivos médicos. El resto, por motivos sociales.
Es una técnica segura que ha demostrado una gran eficacia en mujeres que han decidido postergar el momento de ser madres y quieren hacerlo con sus propios óvulos, sin recurrir a la ovodonación.

Tanto si la gestación es natural como a través de reproducción asistida, el embarazo después del cáncer de mama es seguro tanto para la madre como para el bebé.
Además, los datos actuales indican que el embarazo no aumenta el riesgo de que se reproduzca el cáncer de mama, aunque es importante realizar una evaluación completa con el oncólogo antes de quedarse embarazada y un seguimiento médico adecuado durante la gestación para confirmar que todo evoluciona perfectamente.
Dra. Elisa Pérez, ginecóloga, directora médica de IVF-Life Donostia y experta en reproducción humana.