Después de más de diez años de descensos continuados, la natalidad en España registra un ligero repunte. Según los últimos datos provisionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 nacieron 321.164 bebés, lo que supone un 1 % más que en 2024 (3.159 nacimientos adicionales).
Se trata de la primera subida anual desde 2014, rompiendo así una tendencia a la baja que había llevado a España a mínimos históricos de natalidad. Aunque el aumento es moderado, marca un punto de inflexión en un contexto demográfico complejo.
Pese al repunte, la cifra de nacimientos sigue siendo muy inferior a la de hace una década. España continúa muy por debajo de los niveles necesarios para garantizar el reemplazo generacional, y el envejecimiento poblacional sigue siendo una realidad estructural.
Además, el crecimiento vegetativo continúa en negativo. En 2025 se registraron más defunciones que nacimientos, lo que confirma que el desafío demográfico persiste.
Sin embargo, este pequeño incremento puede interpretarse como una señal de estabilización tras años especialmente marcados por la incertidumbre económica, la pandemia y el retraso en los proyectos reproductivos.

El repunte de nacimientos no implica un rejuvenecimiento de la maternidad. Al contrario, el retraso en la edad para tener hijos continúa consolidándose.
En 2025, el 10,4 % de los nacimientos correspondieron a madres de 40 años o más, un porcentaje que prácticamente se ha duplicado respecto a hace una década. Asimismo, cuatro de cada diez nacimientos se producen en mujeres mayores de 35 años.
Este dato confirma una tendencia clara: las mujeres españolas son madres cada vez a edades más avanzadas, principalmente por motivos laborales, económicos, formativos y personales. Es decir, el leve repunte no viene acompañado de un rejuvenecimiento de la maternidad, sino que se da en un contexto donde cada vez más mujeres deciden tener hijos a edades en las que la fertilidad natural disminuye.
En este escenario, la reproducción asistida juega un papel cada vez más importante. Según los últimos datos disponibles de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), uno de cada ocho nacimientos en España ya es resultado de técnicas de reproducción asistida.
Al mismo tiempo, en las últimas dos décadas, el número de ciclos de tratamiento se ha multiplicado de forma muy significativa, reflejando que muchas mujeres que retrasan la maternidad necesitan apoyo médico para lograr el embarazo.
El retraso reproductivo, unido a factores como la estabilidad laboral, económica o de pareja, ha impulsado también el crecimiento de la preservación de la fertilidad, especialmente la congelación de óvulos (se ha multiplicado por 15 en la última década en las clínicas de IVF-Life) como estrategia preventiva ante el descenso natural de la reserva ovárica.
Aunque el aumento del 1 % no supone un cambio estructural, sí representa un dato relevante tras más de una década de descensos continuados. La fotografía demográfica española sigue marcada por la baja natalidad y el retraso en la maternidad, pero 2025 introduce un matiz diferente: por primera vez en años, el número de nacimientos deja de caer.