La filiación de los embriones creados mediante técnicas de reproducción asistida es un aspecto jurídico complejo y poco conocido que afecta directamente a los derechos de los progenitores, especialmente en casos de separación, cambio de pareja o tratamientos posteriores.
Según establece la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida, cuando una pareja consiente la creación de embriones comunes, ambos quedan legal y permanentemente vinculados como padres de cualquier descendencia futura derivada de la utilización de los mismos.
No obstante, este consentimiento se puede revocar en cualquier momento. Independientemente del consentimiento informado que se firme, si hay embriones comunes, ambos progenitores están comprometidos irrenunciablemente como padres de cualquier descendencia de esos embriones, incluso si la relación termina años después, ya que ambos son titulares de los mismos, respecto de derechos y obligaciones.
“En el momento en que una pareja decide crear embriones en común, esos embriones son legalmente de los dos, y ambos deben decidir el destino de los mismos”, explican desde el departamento legal de IVF-Life. “En nuestras clínicas aplicamos rigurosamente los protocolos establecidos por la ley para proteger a todos los implicados en el proceso”, añaden.
Uno de los puntos clave es que, en el caso de parejas heterosexuales casadas (aunque no es así en el caso de parejas de hecho), la filiación del embrión es automática para ambos cónyuges. Así, si la pareja se separa y la mujer desea utilizar los embriones de forma individual para intentar un embarazo, el hombre seguirá siendo reconocido legalmente como el padre del futuro bebé, independientemente de que firme como madre en solitario.

En este sentido, cuando dos personas llegan a la clínica como pareja de hecho o casada, sus historias clínicas quedan automáticamente vinculadas, por lo que si, en un futuro, uno de los dos miembros llegara en solitario o con una pareja diferente tendrá que acreditar que ya está legalmente separada de hecho o divorciada de su anterior pareja, ya que no puede manifestar estar doblemente casada o tener dos parejas de hecho.
“No basta con que la paciente ahora quiera firmar como mujer sola y tener un hijo en solitario o con una nueva pareja; deberá presentar un documento fehaciente que confirme que ya no existe vínculo legal con su anterior cónyuge. De esta forma se podrán desvincular las historias clínicas. Puede ser una declaración notarial o similar, todo ello para evitar que se produzca la filiación automática con quien sea legalmente su marido al momento del tratamiento”, insisten desde el departamento legal.
Además del consentimiento informado (CI), las clínicas de IVF-Life requieren que la pareja declare su estado civil mediante una declaración responsable: es decir, deben marcar si son cónyuges o pareja de hecho para poder hacerse un tratamiento conjunto. Esta declaración tiene implicaciones legales significativas, ya que, como establece la normativa vigente, la filiación depende en gran medida del estado civil.
En caso de separación, los embriones vitrificados (congelados) no pueden utilizarse sin la firma expresa de ambos progenitores.
Si la pareja decide separarse, deben ponerse de acuerdo sobre el destino de los embriones congelados. Las opciones son:
Si no hay acuerdo entre ambos y tras dos intentos de renovación del consentimiento informado por parte de la clínica sin obtener respuesta, la ley permite que los embriones se consideren abandonados, y es la clínica la que decidirá su destino, conforme a la normativa.
En el caso de las parejas homosexuales, la ley no establece la doble filiación materna automática, incluso si están casadas. Solo la mujer gestante es reconocida como madre legal al momento del nacimiento. La madre no gestante debe manifestar su conformidad en el Registro Civil para ser reconocida como progenitora del menor.
Pareja de madres por el método ropa en IVF-Life
Para evitar conflictos legales y proteger tanto a las personas gestantes como a los padres o madres legales, las clínicas del grupo IVF-Life aplican un protocolo exhaustivo. “La ley está bien redactada, pero hay que ser muy cautelosos. Nuestro papel es garantizar que los pacientes estén bien informados y actúen dentro del marco legal”.
En este sentido, las consecuencias legales por falsedad documental o por mentir sobre el estado civil recaen directamente sobre los pacientes, no sobre el centro médico. Las firmas, documentos y declaraciones responsables respecto del estado civil u otros aspectos, se recogen bajo la responsabilidad de veracidad del paciente, y el deber del centro médico es actuar con la máxima diligencia en el proceso.
Crear embriones en común no es solo una decisión médica, sino un compromiso legal duradero, ya que los consentimientos informados son al fin y al cabo un contrato vinculante, con sus respectivos derechos y obligaciones.
Las implicaciones de la filiación en tratamientos de reproducción asistida van mucho más allá del momento del tratamiento y pueden afectar a decisiones futuras relacionadas con la maternidad, la paternidad, la custodia y la manutención de los hijos.