La clínica IVF-Life Donostia celebra su décimo aniversario convertida en uno de los referentes en reproducción asistida en Gipuzkoa. En esta década de actividad, Instituto Vasco de Fertilidad ha contribuido al nacimiento de más de 1.700 bebés, una cifra que refleja el crecimiento sostenido de la demanda de este tipo de tratamientos y la evolución de la medicina reproductiva en los últimos años.
Actualmente, el equipo está formado por 40 profesionales, entre ellos ginecólogos, embriólogos, personal de laboratorio, enfermería y especialistas en atención al paciente. Una estructura multidisciplinar que permite abordar cada caso de forma integral y personalizada.
“El balance de estos diez años es muy positivo, no solo por los resultados clínicos, ya que hemos mejorado mucho nuestras tasas de éxito, llegando incluso al 95% por tratamiento, sino por el acompañamiento a miles de pacientes en un proceso que suele ser complejo a nivel médico y emocional”, explica la directora médica de la clínica, la doctora Elisa Pérez. “Cada nacimiento es el resultado de un trabajo muy coordinado entre diferentes áreas y, sobre todo, de la confianza que depositan en nosotros las personas que acuden a consulta”, añade.

Durante la última década, el uso de técnicas de reproducción asistida ha experimentado un aumento significativo. Factores como el retraso de la edad de maternidad, los cambios en los modelos de familia o una mayor concienciación sobre los problemas de fertilidad han contribuido a que cada vez más personas recurran a este tipo de tratamientos. En este contexto, IVF Donostia ha ido incrementando progresivamente su actividad hasta alcanzar una media actual de un nacimiento al día gracias a sus tratamientos.
“La reproducción asistida ha dejado de ser algo excepcional para convertirse en un recurso cada vez más habitual”, señala la doctora Pérez. “Hace diez años, muchas parejas llegaban con dudas o incluso con cierto estigma. Hoy en día, la percepción ha cambiado completamente gracias que existe más información, más normalización y una mayor confianza en los resultados”, apunta.
Este cambio de percepción también se ha traducido en una mayor diversidad en el perfil de los pacientes. A las parejas heterosexuales con problemas de fertilidad se suman cada vez más mujeres que deciden afrontar la maternidad en solitario o parejas de mujeres, así como una creciente demanda de tratamientos como la congelación de óvulos y semen, que permite posponer la decisión de ser madres o padres a personas que todavía se están formando o que consideran que no es su momento.
Además, el retraso en la edad de maternidad ha incrementado la necesidad de recurrir a técnicas de reproducción asistida. Según los especialistas, la fertilidad femenina disminuye de forma progresiva a partir de los 35 años, lo que ha llevado a muchas mujeres a planificar su maternidad con ayuda de la medicina reproductiva.
El desarrollo tecnológico ha sido otro de los factores clave en esta evolución. En los últimos años, la reproducción asistida ha incorporado mejoras en el diagnóstico genético, la selección embrionaria o las técnicas de criopreservación, lo que ha permitido aumentar las tasas de éxito y reducir el número de intentos necesarios.
“La tecnología ha cambiado por completo la forma en la que abordamos los tratamientos. Hoy podemos ofrecer soluciones más precisas, adaptadas a cada paciente, y con mayores garantías de éxito que hace una década”, explica la directora médica.
Con diez años de trayectoria en Donostia y más de 15 como grupo, IVF-Life afronta el futuro en un contexto en el que la demanda de tratamientos de fertilidad sigue creciendo. “El reto ahora es seguir avanzando en personalización, en tecnología y en acompañamiento al paciente”, concluye la doctora Pérez. “La reproducción asistida no es solo una cuestión médica, también es un proceso vital, y nuestro objetivo es seguir estando al lado de quienes deciden dar este paso”.