Según una encuesta publicada por la compañía Merck, el 72% de los jóvenes españoles reconocen saber poco o nada sobre la reserva ovárica, uno de los principales actores a la hora de buscar la maternidad. Y es que las mujeres nacen con todos los óvulos que tendrán a lo largo de su vida.
De hecho, el máximo se alcanza a las 20 semanas de gestación, cuando una mujer tiene alrededor de 7 millones de óvulos. Esta reserva se va perdiendo de forma natural y, en el momento del nacimiento, ya ha disminuido a unos 2 millones de óvulos.
Entre los 35 y 37 años, se produce un descenso importante en la reserva ovárica
Cuando se llega a la pubertad, cuentan con entre 300 y 400 mil óvulos, que se perderán Por tanto, cuando hablamos de reserva ovárica nos referimos a la cantidad de óvulos de los que dispone una mujer en un momento en concreto.
Para conocer la variación de la reserva ovárica de las mujeres, debemos tener en cuenta su período fértil. Desde los 16 hasta los 30 años, la cantidad y calidad de los ovocitos de la mujer es buena.
Entre los 35 y 37 años, se produce un descenso importante en la reserva ovárica, afectando así a la cantidad y calidad de los óvulos. A partir de los 40 años, la reserva ovárica femenina se ve comprometida. Y entre los 45 y los 55 años es el período en el que esta puede llegar a agotarse y da inicio así a una nueva etapa reproductiva, la menopausia.
¿Qué podemos hacer, entonces, si queremos ser madres, pero en el futuro? Como no podemos frenar la merma de la reserva ovárica, una solución eficiente es la criopreservación de óvulos.
Mediante punción folicular se extraen los óvulos del interior de los folículos de la mujer para congelarlos y almacenarlos hasta el momento en el que decida utilizarlos en un futuro ciclo de reproducción asistida, si la gestación espontánea no llega. Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), entre 2011 y 2021 se ha multiplicado por 15 el número de mujeres en España que han decidido congelar sus óvulos. De ellas, casi el 70% lo hace por motivos sociales, es decir, con el objetivo de postergar la maternidad, y solo el 30% opta por la criopreservación por motivos médicos como cirugías o tratamientos de quimioterapia que pueden dañar la reserva ovárica.
Por tanto, nos encontramos ante un crecimiento muy importante de este tipo de tratamientos que son el reflejo de los nuevos modelos sociales. La búsqueda de estabilidad laboral o la apuesta por un estilo de vida en el que la maternidad tiene que aplazarse para más adelante, está llevando a cada vez más mujeres a optar por este tratamiento preventivo que no asegura la maternidad, que depende de múltiples factores, pero sí permite “parar el tiempo” de los óvulos y mantener su calidad, maximizando así las posibilidades de gestación con material genético propio en el futuro.
Aunque el factor principal de la disminución de la reserva ovárica es la edad, existen otros factores que pueden influir en este proceso, tanto si hablamos de cantidad como de calidad de óvulos. Algunos tratamientos médicos como la quimioterapia o la radioterapia pélvica pueden dañar de forma importante la reserva ovárica, pero también algunas cirugías invasivas para la extirpación de, por ejemplo, quistes o tumores. Por otro lado, el estrés, la obesidad o patologías como la endometriosis o infecciones pélvicas, también pueden afectar negativamente.
Tener una baja reserva ovárica no es sinónimo de no poder lograr el embarazo. Hay más factores que se deben tener en cuenta a la hora de que este se produzca y no todos están estrechamente ligados con la mujer. Aquí también puede influir la calidad del esperma del hombre o enfermedades genéticas que se puedan transmitir al embrión.
Por eso, si estás intentando tener hijos y, después de un año sin utilizar métodos anticonceptivos, no lo has conseguido, deberías acudir a un especialista para que evalúe tu reserva ovárica y te haga las pruebas necesarias para encontrar la causa. Si tienes dudas, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo médico para que te ayudemos.