La salud reproductiva de la mujer cambia a lo largo de toda su vida y conocer cómo evoluciona puede ayudar a tomar decisiones con más información y, por tanto, con más seguridad. Esta es una de las ideas que plantea la doctora Sonia Albero, ginecóloga experta en reproducción asistida de IVF-Life Alicante, en su primer libro, La menopausia empieza antes de los 37.
La obra nace con el objetivo de acercar a las mujeres información sobre los cambios hormonales que se producen con la edad y ofrecer herramientas para comprender mejor una etapa que todavía continúa rodeada de dudas y tabúes.
El título busca precisamente llamar la atención sobre la necesidad de no esperar a la llegada de la menopausia para empezar a conocer qué está ocurriendo en el organismo. No significa que la menopausia comience necesariamente a los 37 años, sino que muchos de los procesos relacionados con el envejecimiento ovárico y hormonal empiezan mucho antes de que desaparezca definitivamente la menstruación.

Tradicionalmente, buena parte de la información relacionada con la salud femenina se ha concentrado en etapas como la menstruación, la anticoncepción, el embarazo o la maternidad. Sin embargo, existe un periodo intermedio del que se habla mucho menos. Se trata de los años durante los cuales la función ovárica comienza a modificarse progresivamente y el organismo se acerca a la transición menopáusica.
La doctora Albero plantea precisamente la necesidad de cubrir ese vacío de información. Conocer los cambios hormonales que pueden aparecer a partir de determinadas edades permite interpretar mejor algunos síntomas y entender qué está ocurriendo en el cuerpo antes de que llegue la menopausia propiamente dicha. Desde el punto de vista médico, hablamos de menopausia cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación. El climaterio, en cambio, comprende un periodo más amplio alrededor de este momento y puede incluir diferentes cambios físicos, hormonales y emocionales.
Uno de los aspectos que conectan directamente este tema con la medicina reproductiva es que fertilidad y menopausia no siguen exactamente el mismo calendario. Una mujer puede mantener ciclos menstruales regulares y encontrarse todavía a varios años de la menopausia, pero haber experimentado ya una reducción de su potencial reproductivo.
Con el paso de los años, especialmente a partir de los 35 años, disminuye progresivamente la reserva ovárica, así como la calidad de los ovocitos. Por esta razón, la fertilidad femenina comienza a descender antes de que desaparezca la menstruación.
Este punto resulta especialmente relevante en una sociedad en la que la maternidad se ha ido retrasando por múltiples motivos personales, laborales, económicos o familiares. De hecho, la doctora Albero borda en su libro esta diferencia entre los tiempos vitales y los tiempos biológicos, y defiende que disponer de información sobre fertilidad con suficiente antelación permite tomar decisiones reproductivas de una manera más consciente.

Cuando una mujer desea posponer la maternidad, una de las posibilidades que puede valorarse es la preservación de la fertilidad mediante vitrificación de ovocitos. Esta técnica permite obtener y conservar ovocitos para utilizarlos posteriormente, manteniendo las características asociadas a la edad que tenía la mujer en el momento de la vitrificación.
Sin embargo, preservar ovocitos no significa garantizar un embarazo en el futuro. El resultado posterior dependerá de diferentes factores, entre ellos la edad en el momento de la vitrificación, el número de ovocitos obtenidos y su potencial reproductivo. Por esta razón, el asesoramiento especializado es especialmente importante, y conocer las posibilidades y también las limitaciones de estas técnicas permite tomar decisiones realistas y adaptadas a la situación de cada mujer.
Este es precisamente uno de los mensajes que Albero traslada cuando aborda en el libro la presión que puede acompañar a determinadas decisiones reproductivas. Para ella, “disponer de más información debería servir para ampliar la capacidad de decisión, no para generar culpabilidad”.
Otro de los mensajes centrales de La menopausia empieza antes de los 37 es la importancia de no asumir que determinados síntomas deben aceptarse simplemente porque sean frecuentes. Durante los años de transición hormonal pueden aparecer manifestaciones muy diferentes entre unas mujeres y otras. Los sofocos son probablemente los síntomas más conocidos, pero no son los únicos.
Alteraciones del sueño, cansancio, cambios en el estado de ánimo, dificultades de concentración o molestias durante las relaciones sexuales pueden aparecer en esta etapa y, cuando repercuten en la calidad de vida, merecen una valoración médica. Además, las necesidades de cada mujer son diferentes. En algunos casos determinados cambios en los hábitos de vida pueden contribuir a mejorar el bienestar, mientras que en otros puede ser necesario valorar tratamientos específicos de forma individualizada.
La trayectoria profesional de Sonia Albero está especialmente vinculada a la salud de la mujer. Tras estudiar Medicina en la Universidad Miguel Hernández y especializarse en Ginecología y Obstetricia en San Juan de Alicante, orientó parte de su carrera hacia la medicina reproductiva, ampliando posteriormente su formación en salud hormonal y medicina integrativa.
Esta combinación permite observar la salud femenina como un proceso continuo, y no como una sucesión de etapas independientes. Durante los años reproductivos, la atención puede centrarse en cuestiones relacionadas con fertilidad, anticoncepción o embarazo. Más adelante aparecen nuevas necesidades vinculadas a los cambios hormonales, el climaterio y la menopausia. El libro surge precisamente de esa visión más amplia de la salud femenina y de la experiencia clínica acumulada por su autora.
La publicación de la doctora Sonia Albero propone, en definitiva, hablar antes de menopausia, fertilidad y envejecimiento hormonal. No para adelantar preocupaciones, sino para disponer de información antes de tener que tomar determinadas decisiones. El libro recorre aspectos relacionados con la biología y las hormonas, pero también con la nutrición, la actividad física, la sexualidad, el descanso, el estrés y el bienestar emocional. Según explica, “comprender cómo cambia el organismo permite vivir cada etapa con más herramientas y tomar decisiones más adaptadas a las necesidades de cada mujer”.