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Mejorar la estimulación de los ovarios

Estimulación ovárica: ¿Qué debo saber?

En el artículo de hoy, trataremos una cuestión muy importante para toda mujer que se realice un tratamiento de reproducción asistida: la estimulación ovárica o estimulación ovárica controlada (EOC). Para entender en qué consiste esta etapa en el contexto de un tratamiento de fertilidad, lo primordial es tener claro cómo funciona el cuerpo de la mujer.

¿Cómo funciona el sistema ovárico?

El funcionamiento del sistema ovárico está regulado por la interacción hormonal entre el hipotálamo, la hipófisis (glándulas situadas en el cerebro) y los ovarios. Este eje hormonal permanece inactivo durante la niñez de la mujer hasta que se activa en el momento de la pubertad. Es una especie de canal de comunicación que permite regular los ciclos menstruales femeninos, y en el que el lenguaje utilizado son las hormonas.

Para empezar, el hipotálamo segrega la hormona GnRH, que actúa sobre la hipófisis indicándole que es el momento de que segregue dos hormonas, la LH y la FSH. Estas dos últimas son las que provocan la ovulación y estimulan la secreción de las hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) por parte de los ovarios.

¿Cuándo comienza a funcionar?

Con la llegada de la pubertad, se inicia la producción de FSH que induce el crecimiento de los folículos ováricos que estaban »dormidos» o inactivos. En condiciones normales, aunque se reclutan varios folículos en cada ciclo menstrual, solamente uno de ellos logrará llegar a la ovulación. Este folículo dominante liberará su ovocito y provocará la degradación del resto de folículos.

Es importante saber que cada mujer nace con una reserva ovárica limitada, es decir una cantidad finita de células que se convertirán en óvulos.

El cuerpo humano es realmente una empresa muy eficiente. No está en la naturaleza del cuerpo humano gastar más de lo necesario para lograr algo. Por eso, no es normal en las mujeres generar más de un óvulo por ciclo. Así, las que tienen por sí mismas mellizos o gemelos son realmente excepcionales.

Como hemos mencionado previamente, la ovulación va acompañada de la producción de estrógenos y progesterona. El nivel elevado de estrógenos en sangre es indicativo para la hipófisis de que tiene que frenar la producción de FSH porque la ovulación ya se ha producido.

Al mismo tiempo, los estrógenos ayudan a que el endometrio (capa interna del útero donde se implanta el embrión) se haga cada vez más grueso. Se prepara para recibir a un posible embrión, fruto de la fecundación del óvulo liberado.

Por desgracia, hay muchas ocasiones en las que el funcionamiento ovárico no es correcto o existen obstáculos que dificultan el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide. Por eso en estos casos resulta conveniente extraer los óvulos del cuerpo de la mujer mediante la punción ovárica para fecundarlos en laboratorio. Y este proceso necesita de una estimulación ovárica previa.

¿Qué es la estimulación ovárica?

El objetivo de la estimulación ovárica es tratar de que todos los folículos ‘’reclutados’’ en un ciclo natural maduren en lugar de degradarse. Esto permite resumir en un solo ciclo lo que produce una mujer en un año.

El tratamiento se lleva a cabo con las mismas hormonas que produce la mujer por sí misma, pero elaboradas sintéticamente.

La estimulación ovárica debe empezar en los primeros 3 días de la menstruación.

Se trata del momento en el que se reclutan los folículos del ovario que pueden potencialmente producir un óvulo en ese ciclo. Si comenzáramos la estimulación más tarde, estos folículos comienzan a degradarse y dejan de ser útiles.

Anteriormente hemos mencionado que los niveles de FSH empiezan a disminuir a medida que los estrógenos aumentan en el cuerpo. Lo que hacemos para la estimulación ovárica es tomar el control. Mediante inyecciones, seguimos proporcionando FSH al cuerpo para que el resto de los folículos (a parte del dominante) sigan madurando en lugar de degradarse. No hay selección de un solo folículo y eso nos permite acceder a un mayor número de ovocitos en el tiempo de un solo ciclo.

Así, contamos con más oportunidades para realizar fecundación in vitro y obtener más embriones que puedan dar lugar al embarazo.

 

¿Cuándo es necesaria la estimulación ovárica?

Este tratamiento hormonal se utiliza en la mayoría de tratamientos de reproducción asistida, ya sea fecundación in vitro o inseminación artificial. También en el caso de ovodonación, el proceso se realizará sobre la donante de óvulos.

Pero no solamente es útil en estos casos, sino que la estimulación ovárica también supone un procedimiento esencial previo a la vitrificación de óvulos en los tratamientos de preservación de la fertilidad.

 


 

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La estimulación ovárica: de la teoría a la práctica

Normalmente, antes de comenzar con la estimulación el doctor realizará una ecografía vaginal para comprobar que los ovarios están en reposo.

La estimulación ovárica consiste en administrar medicación hormonal a la mujer a través de inyecciones subcutáneas con el objetivo de estimular los ovarios.

Se suministran:

  • Hormonas gonadotropinas. Se administran según parámetros definidos por el doctor para cada paciente. Además, se evalúa continuamente la evolución de las pacientes para adaptar el tratamiento.
  • Hormona Hcg. Esta hormona es el empujoncito final para que los ovocitos terminen de madurar. Se administra cuando los folículos están listos para ovular.

El proceso durará entre 8 y 13 días, hasta que los folículos alcancen un tamaño superior a los 18mm de diámetro. Una vez se inyecta la HCG, se programa la punción ovárica para extraer los ovocitos.

Durante la estimulación, el doctor realizará un control ecográfico cada 2 o 3 días y varios análisis de sangre. De esta forma podrá llevar un seguimiento de la evolución del tamaño y número de los folículos.

¿Cuáles son los síntomas y riesgos de la estimulación ovárica?

Como ya hemos dicho, las hormonas administradas son completamente seguras, porque son las mismas que produce naturalmente la mujer.

Sin embargo, es cierto que se administran estas hormonas en una cantidad mayor a la producida naturalmente en un ciclo menstrual. Esto provoca una serie de síntomas de los que conviene estar informadas, ya que no suponen ningún problema.

Cada caso es único, y por eso cada mujer responderá de manera distinta al tratamiento.

Los síntomas más comunes son la hinchazón del vientre, sensación de pesadez, sequedad vaginal, malestares estomacales y mareos o náuseas. Son síntomas temporales que se deben normalmente al aumento del tamaño del ovario a raíz del tratamiento.

En cualquier caso, una reacción exagerada o la aparición de síntomas graves puede ser motivo de consultar al médico, que adaptará el tratamiento a su situación.

 

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