Una historia sobre Endometriosis

La endometriosis es una enfermedad crónica que padecen 170 millones de mujeres en el mundo, aunque muchas de ellas aún no estén diagnosticadas. Esto se debe a que el dolor, uno de los síntomas principales, a veces se confunde con el de una menstruación normal. De hecho, muchas mujeres afirman sentirse incomprendidas dado que la enfermedad, en muchas ocasiones, les impide hacer vida normal.

Aunque algunas pacientes son asintomáticas, muchas otras sí tienen dolor, pero callan por pudor o miedo a ser tachadas de débiles. De ahí que también se la conozca como “la enfermedad silenciosa”.

Lidia supo que padecía endometriosis a los 16 años. Acudió al ginecólogo por los fuertes dolores, entonces descubrieron que tenía varios endometriomas o quistes de chocolate, como también se les conoce.

“Los quistes disminuyen o aumentan de tamaño, dependiendo del tratamiento que me receten. Cuando son grandes no puedo realizar ejercicio físico por riesgo de torsión ovárica o rotura de quiste, ni adoptar ciertas posturas o coger peso” comenta Lidia.

El endometrio es una capa de células que recubre el útero y se engrosa para anidar al embrión en caso de embarazo. Si no se produce el embarazo, esta capa se desprende dando lugar a la menstruación. En las mujeres con endometriosis el tejido endometrial aparece fuera de la cavidad uterina en ovarios, trompas de Falopio, vejiga e incluso intestinos. Invadiendo esas partes del cuerpo de tal manera que llega a contaminarlas y deteriorarlas.

Infertilidad y Endometriosis

Infertilidad y endometriosis van de la mano en muchas ocasiones. La enfermedad puede afectar a la fertilidad femenina de diversas formas: cicatrices en trompas de Falopio u ovarios, toxicidad sobre los espermatozoides y el óvulo, alteraciones endometriales que afectan a la implantación del embrión, desarreglos endocrinos que disminuyen la calidad de la ovulación.

Lidia, que padece endometriosis severa, sabe que si quería ser madre debía ser pronto. No iba a permitir que esta enfermedad acabara deteriorando sus óvulos.

Mi única opción si quería ser madre era un tratamiento de Fecundación in Vitro debido a las adherencias sufridas tras una operación para eliminar los quistes y al deterioro que la endometriosis había provocado en mis órgamos” señala Lidia.

El tiempo jugaba en contra para Lidia y Carlos (su pareja), la endometriosis les iba ganando terreno. Buscaron referencias y les recomendaron acudir a un especialista en fertilidad.

La importancia del Diagnóstico

“En la primera consulta con el Dr. Sergio Rogel salimos convencidos que queríamos que fuera él quien se encargara de todo el proceso. Todo parece sencillo, normal y esperanzador. Le gustan los retos y yo lo era”.

El caso de Lidia era realmente complicado, a las secuelas de la enfermedad se sumaba que Lidia presenta una malformación en el útero que limita su cavidad uterina.

Antes de poder realizar la extracción de óvulos para fecundarlos, Lidia tuvo que pasar por dos punciones para vaciar el líquido de un quiste presente en su ovario. La intervención fue un éxito y se pudo acceder a la parte sana del ovario para conseguir óvulos de calidad.

Debido a la malformación de su útero el equipo médico de IVF-Spain le aconsejó implantar solo un embrión y no comprometer la viabilidad del embarazo.

“El momento de la transferencia embrionaria fue muy emocionante, de un solo embrión y salió a la primera”.

Además, la pareja contaba con la tranquilidad que ofrece un centro líder en medicina reproductiva, capaz de proporcionar tecnología de vanguardia como el incubador Geri Plus con Time-lapse que clasifica los embriones de mayor calidad y garantiza la selección del mejor embrión para la implantación.

“Estudiaron mi caso sabiendo que cada persona es diferente, ya que el tipo de tratamiento que es viable para una mujer no tiene por qué serlo para otra. Todo el equipo de IVF-Spain nos ofreció un trato personalizado, empático y amable”.

Hoy, la endometriosis ya no es su mayor preocupación, aunque esté a la espera de una nueva cirugía. Lo que ahora le quita el sueño tienen otro nombre: Eneko, su precioso hijo.